Las intensas lluvias caídas en Cañete la Real durante la sucesión de borrascas de los primeros días de febrero han ocasionado múltiples daños en las infraestructuras de la localidad y su término municipal.
Desde que comenzaran a desencadenarse las incidencias, el Ayuntamiento de Cañete la Real se encuentra realizando trabajos y gestiones de manera coordinada con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, Protección Civil, trabajadores municipales, técnicos y especialistas, así como con las administraciones supramunicipales con el propósito, en primer lugar, de llevar a cabo una evaluación rigurosa de los daños producidos por el temporal para ejecutar las actuaciones que permitan su reparación en el menor plazo de tiempo posible.
Según ha explicado el alcalde de Cañete la Real, Andrés Morón, las principales infraestructuras viarias del municipio presentan importantes desperfectos. En este sentido, en la MA-6402 que conecta Cañete la Real con la pedanía de La Atalaya se ha producido un socavón de 100 metros de longitud y 2 de anchura, y en las carreteras MA-7404 y MA-6401 se observan deficiencias relevantes en distintos puntos del trazado. Además, la red de caminos rurales que discurre por el término municipal se ha visto gravemente afectada por las fuertes precipitaciones, que han provocado desprendimientos, socavones y pérdida de firme en múltiples zonas haciendo intransitable alrededor del 80% del trazado total de los caminos.
El regidor ha indicado que los arroyos y ríos han incrementado notablemente su caudal, desbordándose su cauce en numerosos puntos, especialmente en el paraje de Ortegícar y la pedanía de La Atalaya, donde ha sido necesario el desalojo de personas y, al igual que en la vega, han quedado incomunicadas explotaciones ganaderas.
El Ayuntamiento de Cañete la Real mantiene activo el Plan Territorial de Emergencias Local (PTEL) y, en relación a las viviendas en ruinas, decretará la demolición de los inmuebles que se encuentren en una situación más peligrosa. Del mismo modo, desde el Consistorio se espera la declaración del municipio como ‘zona catastrófica’, lo que propiciará que se agilice el proceso de adjudicación de financiación y recursos que permitan la ejecución de actuaciones para volver a la normalidad a la mayor brevedad posible.




