El Sano conquista el primer asalto del playoff en una tarde de comunión que devolvió el alma al Argüelles

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El equipo celebra la victoria ju

Hay tardes en las que todo encaja. No desde el principio, tampoco de forma sencilla, pero sí de esa
manera en la que el esfuerzo y la fe acaban encontrando recompensa. El Fernando Argüelles vivió una
de esas tardes que trascienden el resultado, en la que el Sano Antequera BM. Torcal dio el primer
paso hacia un sueño mayor tras imponerse al Viamed BM. San Fernando por 32 a 22. Una ventaja
amplia, sí, pero construida desde el sufrimiento, desde la corrección de errores y desde una segunda
mitad que rozó la perfección.

Porque nada fue fácil en los primeros treinta minutos. El conjunto gaditano, segundo clasificado del
Grupo B, se presentó en Antequera sin complejos y con la clara intención de incomodar desde el inicio.
Lo consiguió. El Sano tardó en encontrarse, en reconocer el ritmo del partido y en soltarse en ataque.
Los visitantes golpearon primero y se adelantaron pronto (0-2), aprovechando las dudas iniciales de
un equipo local que acumulaba imprecisiones y no terminaba de conectar.

Aun así, el Sano no se descompuso. Supo sostenerse en el partido cuando no estaba cómodo, que es
una de las virtudes de los equipos que compiten de verdad. Iván Muñoz equilibró el marcador (2-2) y,
a partir de ahí, el encuentro entró en una dinámica de igualdad constante. Cada acción tenía respuesta,
cada intento de ruptura era neutralizado. Gonzalo Álvarez asumía galones en ataque, Gómez
encontraba espacios y Ligero mantenía el pulso, pero el San Fernando respondía siempre con oficio,
manteniendo el marcador en una tensión permanente (5-6, 7-7, 9-10).

El partido se jugaba al filo, también condicionado por las exclusiones, que obligaban a ambos equipos
a reajustarse continuamente. No había continuidad, no había dominio claro. Solo un intercambio
constante que exigía paciencia y cabeza. Y en ese escenario, el Sano supo resistir. Sin brillo, sin
alardes, pero con una convicción silenciosa que le permitió llegar al descanso con el partido equilibrado
(12-12). Era un punto de partida. Y también una advertencia: había mucho margen de mejora.
El Sano Antequera regresó del vestuario transformado. Más intenso, más decidido, más reconocible.
Como si el equipo hubiera encontrado en el descanso todas las respuestas que le habían faltado antes.

En apenas unos instantes, Solís y Reyes abrieron una pequeña brecha (14-12), encendiendo no solo
el marcador, sino también a un pabellón que empezaba a creer.
El San Fernando, fiel a su carácter competitivo, resistió el primer golpe e incluso llegó a situarse a un
solo tanto (17-16), manteniendo vivo el pulso. Pero ahí, justo ahí, el partido cambió de verdad. El Sano
dio un paso adelante que ya no tuvo marcha atrás. La defensa se elevó, la portería empezó a marcar
diferencias y el equipo encontró ese ritmo vertiginoso que desborda a cualquiera cuando aparece.

Cada recuperación era una transición. Cada transición, una oportunidad. Y cada oportunidad, un golpe
más. González, Ligero, Gómez… todos sumaban en un vendaval colectivo que empezó a inclinar
definitivamente la balanza. Del 22-17 se pasó al 26-17 en un tramo de partido en el que el Sano fue
muy superior, imponiendo su ritmo, su físico y su convicción ante un rival que, pese a no rendirse,
comenzaba a verse superado.

Ni siquiera el tiempo muerto visitante logró frenar la inercia. El Sano había encontrado su mejor versión
y no estaba dispuesto a abandonarla. El juego fluía, la confianza crecía y el Fernando Argüelles se
convertía en ese jugador número ocho que empuja, que aprieta y que no deja caer a los suyos.
Porque el ambiente fue parte esencial de lo ocurrido. Cerca de 600 personas acompañaron al equipo
en una tarde que por momentos recordó a esas grandes tardes que aún resuenan en la memoria del
balonmano antequerano. Cada defensa era celebrada como un gol, cada acierto levantaba a la grada
y el equipo lo sintió. Lo necesitaba, y lo tuvo.

El marcador siguió creciendo hasta el definitivo 32-22, cerrando una segunda parte de enorme nivel
que deja al Sano Antequera BM. Torcal con una ventaja de diez goles en la eliminatoria. Un resultado
que refuerza, que ilusiona y que supone un golpe de moral importante, pero que no invita a la relajación.
Porque esto no ha terminado. Quedan 60 minutos en San Fernando, en una pista exigente, ante un
rival que ya ha demostrado su nivel y que no va a rendirse. La eliminatoria sigue abierta, y el Sano lo
sabe. Toca gestionar la ventaja, competir con la misma seriedad y entender que cada gol puede ser
decisivo.

En juego no hay solo un pase. Está la Final Four andaluza. Está la posibilidad de seguir soñando con
la fase estatal. Está, en definitiva, la oportunidad de acercarse a ese ascenso a Primera Nacional que
tanto anhela el club.

El primer asalto ya tiene dueño. Ahora queda demostrar, lejos de casa, que lo vivido en el Fernando
Argüelles no fue un impulso puntual, sino la confirmación de que este equipo está preparado para
pelear por algo grande.

El próximo sábado 11 de abril, a las 20:00 horas en la Ciudad Deportiva Bahía Sur de San Fernando,
habrá que certificar el pase a la Final Four. Y este equipo va a por todas, sin ataduras y buscando
regalar grandes momentos a una ciudad que merece tener a su equipo, cien por cien antequerano, en
categoría nacional. No hay más interés que ese, y eso ya es muy importante en el devenir de un club.

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