Antequera homenajea a Miguel Ángel Soto, maestro y entrenador

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Antequera rindió homenaje hoy a Miguel Ángel Soto, director del CEIP Infante Don Fernando y entrenador de la escuela de balonmano del Club Dólmenes Antequera, fallecido meses atrás. El acto, celebrado en las pistas del propio colegio, concluyó con el anuncio del nuevo nombre de la escuela deportiva: «Escuela de Balonmano Miguel Ángel Soto».

El acto reunió en el colegio a la familia de Miguel Ángel —su esposa Carmen y su hijo Miguel Ángel, conocido como Migui—, amigos, alumnos, docentes y representantes institucionales. El alcalde de Antequera, Manuel Jesús Barón Ríos, intervino para destacar la figura de Soto como referente de los valores que el deporte y la educación transmiten a los niños. Barón se dirigió directamente al hijo del homenajeado: «Sabes llevar muy bien los pasos de tu papá.»

El presidente del Club Balonmano Dólmenes Antequera, Daniel Podadera, estuvo al frente de la organización del homenaje junto al colegio. Un representante del club explicó el significado del cambio de nombre: la lona y la placa descubiertas durante el acto convierten las pistas del Infante en el espacio donde el nombre de Soto acompañará a cada niño y niña que se inicie en el balonmano.

¿Quién fue Miguel Ángel Soto?

Miguel Ángel Soto ejerció durante años como maestro de educación física en el CEIP Infante Don Fernando, centro del que llegó a ser director. Juan Jesús Peñafiel, actual director del colegio y compañero suyo en el equipo directivo desde 2018, describió el alcance de su labor: «No solo ocupó un cargo: era el corazón de este centro. Su gestión no se medía en papeles, sino en la sonrisa de sus alumnos y la armonía del equipo docente.»

Peñafiel recordó que Soto impulsó un proyecto de transformación del centro que la enfermedad interrumpió, pero que él mismo quiso seguir apoyando desde casa: «Nos llamábamos, nos escribíamos y siempre le gustaba estar informado de todo lo que ocurría.»

¿Qué legado deja en el balonmano antequerano?

Sus amigos de toda la vida, José Luis —quien le conocía desde los tres años— y Juanmi —compañero desde el Instituto Pedro Espinosa en 1987— relataron cómo Soto logró que los hijos de ambos acabaran jugando al balonmano. Una frase suya durante un partido en Dalías (Almería) resumió su filosofía como entrenador: «No interesa ganar en alevines, que los niños se lo creen, y hay que trabajar mucho más.»

El hijo del homenajeado trabaja hoy como docente en el mismo colegio donde su padre ejerció, continuidad que Juan Jesús Peñafiel señaló como la mayor ilusión que Miguel Ángel tenía para él.

«La gente buena no se entierra, se siembra.» Frase del cantante Pedro Capó, elegida por su amigo José Luis para despedir a Miguel Ángel Soto en el homenaje.

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