
Durante casi una década, el Camping El Torcal ha sido una de esas heridas abiertas que toda ciudad turística prefiere no enseñar. Situado a los pies del paraje natural más visitado de la comarca, el recinto llegó a acumular a más de 40 familias viviendo de forma permanente en sus parcelas, una deuda que su gestora consideró inasumible, un cerramiento reventado y denuncias de la oposición exigiendo que el Ayuntamiento actuara antes de que ocurriera «una desgracia». Ahora, por fin, el expediente se ha movido: la Junta de Gobierno Local aprobó el pasado 6 de julio impulsar la concesión de uso y explotación del camping, allanando el camino para que una empresa sevillana lo reconstruya desde cero. La pregunta que sobrevuela Antequera es doble: ¿por qué ha costado tanto y qué gana realmente la comarca con esta reapertura?
Una crisis que empezó como problema social
El deterioro del camping no fue repentino. Lo que en su día fue una concesión administrativa de 25 años, adjudicada en el año 2000, terminó por agotarse sin que existiera un relevo claro. En el vacío que dejó esa situación, y agravado por la pandemia, el recinto pasó a ser ocupado de forma irregular por familias sin recursos que encontraron en sus parcelas una alternativa habitacional.
El verdadero cuello de botella era jurídico y llevaba mucho más tiempo enquistado. Según ha explicado el propio equipo de gobierno, la parcela del camping nunca llegó a segregarse correctamente del terreno colindante, de modo que dentro de los límites arrendados quedó incluido, por error, el nacimiento del río de la Villa. Esa circunstancia —calificada abiertamente por el gobierno municipal actual como una «negligencia» de administraciones anteriores— impedía cualquier actuación legal sólida sobre el recinto, porque ninguna decisión podía tomarse sin resolver antes a quién pertenecía exactamente cada metro cuadrado.
A ese problema de origen se sumó la propia ocupación irregular, que obligó a poner en marcha procedimientos judiciales de desalojo antes de que el Ayuntamiento pudiera plantearse siquiera sacar el recinto a concesión. En otras palabras: durante años, dos problemas distintos —uno registral y otro social— se retroalimentaron y bloquearon mutuamente cualquier solución.

La salida: año y medio de trabajo con una empresa ya conocida en el Torcal
El desenlace ha llegado de la mano de Inversiones Sevilla Puerto S.L., la misma compañía que gestiona el centro de visitantes del Torcal y que ya en mayo había presentado al Ayuntamiento un proyecto, memoria y plan de viabilidad económica para hacerse cargo del camping. Según detalló entonces la teniente de alcalde de Turismo, Ana Cebrián, la propuesta pasaría por reconstruir, remodelar y poner en uso el 100% de la parcela de una sola vez, no por fases, un punto que el propio alcalde, Manuel Jesús Barón, ha subrayado como diferencial frente a ofertas anteriores que carecían de la solidez financiera necesaria para acometer una obra de esa envergadura.
El acuerdo no supone la reapertura inmediata, sino el impulso definitivo del expediente de concesión de uso privativo, el paso administrativo que permite ahora a la empresa presentar formalmente su proyecto de rehabilitación. El propio alcalde ha reconocido que el Consistorio lleva cerca de año y medio trabajando con la compañía en la preparación de este proceso, lo que da una idea de la complejidad técnica y jurídica que ha exigido desenredar el expediente.

Qué supone para el turismo de naturaleza de la comarca
El Torcal de Antequera recibe cada año a cientos de miles de visitantes atraídos por su paisaje kárstico, uno de los más singulares de Europa y motor, junto a los dólmenes, del reconocimiento de Antequera como Patrimonio Mundial. Sin embargo, ese flujo turístico ha convivido durante años con la paradoja de no contar con un alojamiento de naturaleza en condiciones a los pies del paraje: quien quería pernoctar cerca del Torcal debía conformarse con aparcamientos improvisados en pistas forestales —una práctica habitual entre autocaravanistas— o buscar alojamiento en el propio casco urbano de Antequera, a varios kilómetros de distancia.
La reapertura de un camping remodelado y con estándares actuales encaja con un perfil de turista en auge: el que busca senderismo, naturaleza y estancias de varios días, frente al turista de visita relámpago. Para la comarca, disponer de una infraestructura de este tipo no solo añade plazas turísticas, sino que puede alargar la estancia media de los visitantes del Torcal, generando consumo en hostelería y comercio local durante más tiempo del que ofrece hoy una simple visita de mañana. En un contexto en el que Antequera celebra este año el décimo aniversario de su declaración como Patrimonio Mundial y ha reforzado su promoción turística con eventos como el Antequera Light Fest, la recuperación del camping se plantea como una pieza que llevaba tiempo faltando en el mapa de alojamientos de la comarca.




