Las obras durarán un año y el monumento seguirá abierto a las visitas mientras se ejecutan los trabajos
La Real Colegiata de Santa María la Mayor, uno de los grandes símbolos del patrimonio antequerano, se cubrirá de andamios en los próximos días. El alcalde, Manolo Barón, ha anunciado este miércoles que la restauración de sus fachadas y cubiertas comenzará de forma inminente, una vez se firmen las actas de replanteo e inicio de obra.
En la presentación estuvieron también el arquitecto antequerano Marcos Sánchez, autor del proyecto y director de la obra; Mauricio Delgado, director general de Actúa Infraestructuras, empresa adjudicataria; la teniente de alcalde de Turismo, Comercio y Patrimonio Mundial, Ana Cebrián; y el concejal de Cultura y Patrimonio Histórico, José Medina Galeote.
El plazo de ejecución previsto es de doce meses, y durante ese tiempo el templo no cerrará sus puertas. Ayuntamiento, dirección facultativa, constructora y la Fundación Ciudades Medias del Centro de Andalucía, que gestiona las visitas y actividades del monumento, se coordinarán para organizar el montaje de los andamios y los accesos del público.
Barón se mostró satisfecho por el arranque de una actuación que, según dijo, supone asumir «la responsabilidad y el honor de poder devolver a su esplendor una joya patrimonial».
Un diagnóstico piedra a piedra
Según explicó Marcos Sánchez, la intervención abarca todas las fachadas del templo y sus cubiertas. El proyecto parte de análisis previos y de un levantamiento fotogramétrico que ha permitido conocer con detalle el estado de conservación de la piedra y decidir qué tratamiento necesita cada elemento.
Los trabajos incluirán limpieza de paramentos, eliminación de vegetación y hongos y consolidación de la piedra. Solo se repondrá material donde sea necesario, en función de la magnitud de las pérdidas y de cómo afecten a la estabilidad del edificio, utilizando morteros específicos o piezas de piedra según el caso. El arquitecto insistió en que la meta es conservar el monumento y hacer legible su configuración original sin caer en reposiciones indiscriminadas.
La actuación más llamativa será la recuperación de los pináculos que remataban el edificio. De los 41 originales quedan hoy 30, en distinto estado de deterioro, y los otros once han desaparecido. Su restitución, junto con la restauración de la balaustrada, devolverá a la Colegiata buena parte de su silueta histórica.
Fin a las filtraciones
En las cubiertas, el objetivo es asegurar la estanqueidad y acabar con las filtraciones. Los estudios han revelado que el mortero bajo las tejas se ha disgregado, por lo que estas se retirarán para sanear las capas inferiores. Después se repararán los puntos dañados del soporte cerámico, se aplicará una nueva capa de regularización con mortero de cal y se impermeabilizará antes de volver a colocar las tejas. Se calcula que podrá reaprovecharse en torno al 70% de ellas; el 30% restante se sustituirá por rotura o pérdida. Toda la obra se hará con morteros de cal, sin cemento.
Por parte de la constructora, Mauricio Delgado agradeció la confianza en Actúa Infraestructuras, describió el encargo como un desafío y un privilegio, y recordó la trayectoria de la empresa en edificios renacentistas del siglo XVI. También subrayó que la planificación tendrá en cuenta tanto el mantenimiento de las visitas como la meteorología.




