
Francisco Montenegro Jiménez y Francisco Muriel Muñoz, naturales de Archidona y fallecidos en acto de servicio, quedan desde hoy unidos para siempre a la memoria de su municipio en las dos vías que abrazan el acuartelamiento de la Guardia Civil
Hay nombres que una ciudad decide no dejar caer en el olvido. Archidona ha vivido este viernes uno de los momentos más emotivos de la programación organizada con motivo de la festividad de la Virgen del Pilar, con el homenaje a los guardias civiles Francisco Montenegro Jiménez y Francisco Muriel Muñoz, ambos naturales del municipio y fallecidos en acto de servicio como consecuencia de sendos atentados terroristas.
Familiares, autoridades y miembros de la Guardia Civil se han reunido junto al acuartelamiento de Archidona para descubrir las placas que dan desde ahora sus nombres a las dos calles situadas a ambos lados del cuartel, una decisión adoptada por el Pleno del Ayuntamiento como reconocimiento permanente a su memoria y a su servicio. Durante el acto se utilizó una imagen especialmente significativa para describir esta nueva denominación: las dos calles quedan «a modo de abrazo» alrededor del acuartelamiento.
Antes del descubrimiento de las placas, las familias de ambos guardias civiles y el alcalde de Archidona, Juan Manuel Almohalla Astorga, realizaron una ofrenda floral ante el monolito inaugurado el pasado 18 de septiembre en homenaje a los veteranos de la Guardia Civil del municipio. De esta manera, la memoria de quienes dedicaron su trayectoria profesional al Cuerpo se unió durante unos minutos al recuerdo de quienes perdieron la vida en acto de servicio.
Francisco Montenegro Jiménez falleció el 4 de mayo de 1981 en Barcelona. Se encontraba junto a otro componente de la Guardia Civil realizando un servicio de vigilancia relacionado con estafetas de Correos y entidades bancarias cuando ambos hicieron una parada en el bar La Parra. Dos miembros de los GRAPO entraron en el establecimiento y dispararon contra los agentes, provocando la muerte de los dos guardias civiles.
Cinco años después, el 28 de junio de 1986, perdía la vida Francisco Muriel Muñoz en un atentado cometido por ETA en Zarautz. Muriel pertenecía a los Grupos Antiterroristas Rurales (GAR) y participaba en un dispositivo de rastreo cuando un artefacto explosivo accionado a distancia estalló al paso del vehículo oficial. El atentado acabó con su vida y dejó heridos a otros seis guardias civiles.
El descubrimiento de las placas estuvo encabezado por el alcalde junto a los familiares de los homenajeados, acompañados por el coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Málaga, Roberto Blanes González, y el comandante Salvador Jiménez Rodríguez.
El acto se integra en la programación institucional que Archidona viene acogiendo durante estas semanas con motivo de la Virgen del Pilar, una sucesión de encuentros que está recorriendo distintas dimensiones de la Guardia Civil: su historia, su relación con la ciudadanía, el reconocimiento a sus veteranos y, en esta ocasión, la memoria de quienes pagaron con su vida el cumplimiento de su deber.
Desde hoy, los nombres de Francisco Montenegro Jiménez y Francisco Muriel Muñoz dejan de pertenecer únicamente al recuerdo de sus familias y compañeros. Permanecerán escritos en el callejero de Archidona, precisamente junto al lugar que representa el Cuerpo al que sirvieron.




