Un cómic acerca la figura de El Tempranillo a los colegios de Cuevas Bajas

0

Casi dos siglos después de sus correrías por los caminos de Andalucía, José María ‘El Tempranillo’ vuelve a cabalgar. Esta vez lo hace en las páginas de un cómic de Salvador Hidalgo, un proyecto nacido de una afición personal que, con el respaldo del Ayuntamiento de Cuevas Bajas, llegará ahora a las aulas.

El interés que ha despertado la obra ha pillado por sorpresa incluso a su autor. «Son aventuras, son historias, es nuestra tierra», resume Hidalgo cuando se le pregunta por qué un bandolero del siglo XIX sigue atrayendo tanto a pequeños como a mayores. A su juicio, detrás hay algo más profundo: las ganas de recordar el pasado y las raíces de los pueblos de la comarca.

La historia del cómic comienza cuando Hidalgo empieza a trabajar en la Fundación Tierras de José María el Tempranillo y se adentra en la figura del bandolero. Aficionado a las viñetas desde hace años, cuando aún dibujaba a mano con rotulador, lo vio claro enseguida: «Aquí se saca un cómic». Lo fue construyendo en su tiempo libre, al margen de la actividad de la fundación.

La primera versión tenía un tono claramente infantil y juvenil. Cuando se la enseñó a la Fundación y al Ayuntamiento de Cuevas Bajas, a ambos les encantó, aunque le pidieron más rigor. Faltaban fechas, lugares y episodios clave, como el indulto que el general Manso negoció con los bandoleros. Para completar esa parte contó con Pedro Armando, técnico de turismo de Alameda, que revisó los datos históricos que después se incorporaron a la historia.

La IA como herramienta, no como autora

Una de las novedades del proyecto es el uso de la inteligencia artificial como apoyo en la parte visual. Salvador insiste en marcar los límites. La idea, el guion, los diálogos, la selección de imágenes y las correcciones siguen siendo trabajo del autor.

La ventaja, explica, está en el tiempo: una página que antes le llevaba muchas horas ahora se resuelve mucho más rápido. «Quien tiene que decidir la historia que cuenta, cómo la va a contar, qué escenas aparecen y qué dicen los personajes lo tiene que hacer uno», subraya. 

Una historia contada con moderación

La vida del Tempranillo tiene episodios duros, y el autor ha optado por la prudencia. Aunque los relatos no lo retratan como un bandolero especialmente violento, Hidalgo ha esquivado los pasajes más crudos. No describe, por ejemplo, la pelea que acabó con una muerte y empujó al joven José María a echarse al monte. Solo menciona su «fatal desenlace». «Si no, no sería un cómic para un público juvenil», explica.

El final también guarda una sorpresa. La historia no se cierra con la muerte del Tempranillo, sino que continúa con el Chato de Benamejí, miembro de su partida. El motivo es local: el Chato fue apresado en Cuevas Bajas, el pueblo del autor y del ayuntamiento que impulsa la obra. Las últimas páginas lo siguen desde la venta de Juan González hasta la sierra de los Castillejos, donde fue capturado en una grieta. Ahí termina el relato, para no entrar en hechos históricos que a menudo son discutidos.

¿Habrá más? Por ahora, el vecino de Cuevas Bajas prefiere disfrutar del estreno y ver cómo lo recibe el público. La vida del Tempranillo, dice, «empieza y acaba», así que no da para una segunda parte. Pero la experiencia le ha demostrado el potencial del cómic para divulgar la historia de la comarca, y no descarta otros personajes en el futuro.

PUBLICIDAD