
El municipio homenajeó a los gañanes Pepe Gallo y Bastián El Pintao por toda una vida dedicada al campo, y premió a un participante de solo once años como muestra del relevo generacional
Casabermeja celebró el pasado sábado 3 de octubre una nueva edición de su tradicional Feria de Ganado, organizada por el Ayuntamiento. La jornada acogió uno de sus actos más emblemáticos, el Concurso de Arado, una cita que recuerda el profundo arraigo agrícola del municipio.
Durante siglos, las yuntas de animales fueron imprescindibles para trabajar la tierra en Casabermeja. Su paisaje rural está dominado por el secano y el olivar. Antes lo marcó el esplendor de la vid, que tuvo un papel destacado en la historia de los vinos de Málaga y que después fue sustituida en buena parte por el almendro. Esa relación con el campo se aprecia también en la arquitectura popular de la localidad: muchas viviendas tradicionales se diseñaron para que las bestias pudieran pasar directamente hasta las cuadras.
Hoy este oficio tiene una presencia meramente testimonial. Por eso, el Ayuntamiento considera fundamental proteger y apoyar a los gañanes que lo mantienen vivo, como forma de conservar la identidad de un pueblo estrechamente ligado al campo.
Homenaje a dos vidas dedicadas al campo
Uno de los momentos más emotivos fue el reconocimiento especial a José Montiel Aguilar, conocido como «Pepe Gallo», y a Sebastián Vega Lozano, «Bastián El Pintao». Ambos fueron distinguidos por toda una vida vinculada a las labores agrícolas. Con sus yuntas y sus arados, los dos gañanes han sido piezas clave en el mantenimiento y la conservación del paisaje agrícola de Casabermeja.
El programa incluyó además el concurso morfológico de yuntas, mulas y mulos. También se entregaron premios al Gañán Mayor, Francisco López López, y al gañán más joven, Antonio Ruiz García, que con apenas once años encarna el relevo generacional de esta tradición.




