Un rey Baltasar a lomos de un elefante que supera los 1,7 metros, una nave de Star Trek surcando el cielo de Belén y un cuarto Rey Mago que nunca llegó a tiempo. El Museo Internacional de Arte Belenista de Mollina abre su décima temporada con más de 60 obras dedicadas a Sus Majestades de Oriente
En Mollina, en plena comarca de Antequera, se levanta el mayor museo del mundo dedicado al belén. Más de 5.000 metros cuadrados, siete salas, más de un centenar de belenes y dioramas y más de 2.000 figuras que convierten una tradición doméstica en arte mayor.
La Fundación Díaz Caballero, promotora del centro, guarda una colección de unas 650 obras entre belenes completos, fragmentos, dioramas y conjuntos de figuras. Y para la temporada 2026-27, la décima desde su apertura, ha decidido poner a los Reyes Magos en el centro de todo.
Reyes a escala gigante
Nada más cruzar la puerta, el visitante se topa con la gran apuesta de la temporada. En el distribuidor central se alza ‘Oro, incienso y mirra para el más humilde rey’, un belén construido in situ por artistas andaluces para esta exposición.
Lo primero que impresiona es la escala. Las figuras humanas rozan el metro de altura, y los animales que montan los Magos (el caballo de Melchor, el camello de Gaspar y el elefante de Baltasar) completan piezas que superan el metro setenta. El Baltasar sobre su elefante es, sin duda, la foto de esta Navidad.
Detrás de la obra están los belenistas José Ángel García, Gonzalo Carrillo, Miguel Ángel Ruiz, José Manuel Coto y Antonio Reyes, que han trabajado con figuras de la factoría italiana Heide.
“Se pueden contemplar más de 60 obras dedicadas a Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente”, resume Ana Caballero, vicepresidenta de la Fundación.
Del primer belén a la Granada nazarí
Para celebrar su décimo aniversario, el museo ha querido mirar también hacia sus orígenes. En la Sala 3 se presenta por primera vez en Mollina ‘Nacimiento en un patio andaluz’, el belén con el que empezó todo: fue la primera obra que adquirió la Fundación Díaz Caballero, en 2016, antes incluso de que el museo abriera sus puertas. Esta pieza de Juan José Millán, con figuras de Rioja y Lagares, vuelve a lucir tras una cuidada restauración a cargo de Alejandro Calderón y Francis Pérez.
De ese patio andaluz el recorrido salta, sin salir de Andalucía, a uno de sus monumentos más universales. En la Sala 7, ‘Recuerdos de la Alhambra’, de Araceli Gamero y Manuel Fernández con figuras de Enrique Villagrasa, se permite una licencia anacrónica: los Reyes Magos adoran al Niño, junto a María, en una de las salas de la fortaleza nazarí, mientras José conversa con un sabio, fascinado por el conjunto palatino de Granada.
Si la Alhambra traslada el Nacimiento a un palacio, ‘Misa en Navidad’ lo lleva al interior de una iglesia. Con figuras de Tula y el trabajo de Ignacio Fernández, Ana Azcona, Javier Senosiain, Cristina Vuelta y Carmen Yoldi, la escena muestra una eucaristía en la que los propios feligreses contemplan un belén montado en el templo. El juego de espejos se completa en el exterior, donde la calle de la iglesia cobra vida con sus comercios recreados al detalle.
A estos estrenos se suma la renovación completa de la sección Belenes del Mundo, y pronto también la de los fragmentos del distribuidor, que incorporarán nuevas figuras de los Reyes Magos.
Artábán, el rey que llegó tarde
Pocos saben que, según la leyenda, hubo un cuarto Rey Mago. Se llamaba Artábán y se fue quedando atrás en el camino hacia Belén porque gastaba las piedras preciosas de su equipaje en ayudar a quien encontraba. Henry van Dyke recogió la historia en 1896 en The Other Wise Man (El otro Rey Mago).
En la Sala 7, ‘Se cuenta que también había un cuarto Rey Mago’, de Javier Rodríguez y Rocío Romero con figuras de Ariel Mora, devuelve a Artábán al lugar que merece. A su lado repite ‘Aquel sueño de Reyes’, de José Manuel Coto: el sueño de un niño la víspera del 6 de enero, en una habitación llena de recuerdos del propio autor y de aquellos regalos que todos pedimos alguna vez.
De Herodes a la USS Enterprise
Los Magos aparecen por todo el museo, y a veces en los lugares más insospechados. En la Sala 5 siguen en pie ‘Visita de los Reyes a Herodes’, en la que Francisco Javier Guilloto envuelve al visitante en la atmósfera de ese pasaje bíblico, y ‘Envuelto en Granada’, de Mauricio Yuste, con figuras de los hermanos Castells y Carlos Delgado, que sitúa a los Reyes en una calle junto a la antigua Puerta de las Orejas o Bib-Arrambla del siglo XIV.
El distribuidor central reúne dos piezas de peso: un gran ‘Belén Napolitano’ de Claudio Mattei y su Grupo Pesebristico de Ponte San Pietro, y una Adoración con figuras de casi un metro, con escenografía de la Asociación de Belenistas de Fuente Álamo (Murcia).
El recorrido por las salas permanentes depara más encuentros con Melchor, Gaspar y Baltasar. En ‘La Cueva’ (Sala 1), que recorre en ocho escenas el Nuevo Testamento desde la Anunciación hasta la infancia de Jesús, ocupan la parte central junto al recién nacido. En ‘Navidad en Andalucía’ (Sala 4), un viaje por tradiciones y monumentos de las ocho provincias, desembarcan en Almería a bordo del ‘Orientis Stella’, cargado de regalos. Y en el ‘Monte Sacro’ (Sala 6), que arranca con la Creación, encabezan una cabalgata camino del Nacimiento.
Y para los que buscan lo inesperado, ‘Hacia Belén desde las Estrellas’ pone a Sus Majestades a bordo de la USS Enterprise de Star Trek. También hay un carrusel popular alemán de madera.
Un museo para todo el año
Aunque la Navidad sea su gran momento, el museo abre los 365 días. Se inauguró en noviembre de 2017 en el Polígono Casería del Rey y no ha dejado de crecer desde entonces. El belenismo que defiende está declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de España y Bien de Interés Cultural como Actividad de Interés Etnológico en Andalucía.
Además de los belenes, una sala de muestras temporales exhibe todo el año una docena de escenas de la Pasión. Y fuera del edificio principal espera otra sorpresa: las estancias de una casa rural andaluza de principios del siglo XX, con aperos y herramientas del campo.
Las cifras hablan por sí solas. La colección suma unas 650 obras, de las que más de un centenar de belenes y dioramas se exponen de forma permanente, con más de 2.000 figuras de autores nacionales e internacionales. Todo ello repartido en más de 5.000 metros cuadrados, siete salas y un gran distribuidor central, donde esta temporada más de 60 obras rinden homenaje a los Reyes Magos.
Puede que no haya mejor manera de esperar a los Reyes que ir a verlos de cerca. En Mollina, este año, vienen a lo grande.




