El conjunto antequerano echó el cierre a la fase regular como lo hacen los equipos que compiten para seguir creciendo. En la siempre incómoda pista de Maracena, los de José Vegas se llevaron una victoria de mucho peso (27-28) en un encuentro igualado de principio a fin, de esos en los que nadie se escapa y todo se decide en el final.
Sin la presión de jugarse la clasificación -con el billete para el playoff ya asegurado-, el equipo afrontó el partido con esa mezcla de tranquilidad y ambición que tan bien le ha sentado en este tramo final. Y eso se notó desde el inicio.
El choque arrancó con ritmo y alternativas. Ninguno de los dos conjuntos conseguía imponer su ley, y el marcador se movía en diferencias mínimas. El Sano encontraba portería con cierta facilidad en los primeros compases, con Pablo Bravo llevando la iniciativa en ataque y Julián Ligero comenzando a aparecer con acierto. Maracena respondía sin titubeos, apoyado en su primera línea y en un David Arrabal muy activo durante todo el encuentro.
El intercambio era constante. 2-2, 5-6, 8-9… pequeñas ventajas para los antequeranos que nunca terminaban de consolidarse, pero que sí dejaban la sensación de que el equipo estaba cómodo dentro de ese escenario. Gonzalo Álvarez y Javi González aportaban goles importantes para sostener ese pulso.
En el tramo final del primer tiempo llegaron los primeros movimientos desde el banquillo. Maracena paró el partido en el 29:40 buscando ajustar en defensa, y poco después hizo lo propio el Sano Antequera para ordenar los últimos ataques antes del descanso. Nada cambió en lo esencial. El guion siguió siendo el mismo hasta el final del primer acto, que se cerró con un ajustado 12-13 para los visitantes.
Tras el paso por vestuarios, el partido subió un punto más de exigencia. Maracena dio un paso al frente y consiguió equilibrar el marcador con rapidez. A partir de ahí, el encuentro entró en una fase de ida y vuelta, con intercambios de goles y mucha tensión en cada posesión.
El Sano no se descompuso. Supo mantenerse firme cuando el rival apretaba, encontrando soluciones en distintos nombres. Diego Bros sumó en momentos delicados, José David Ligero aportó oxígeno y Julián Ligero siguió siendo una referencia cuando el balón quemaba.
El tiempo muerto de José Vegas en el minuto 49 fue uno de esos puntos de inflexión que no siempre se ven, pero se notan. Con el partido completamente abierto, el equipo supo reordenarse y encontró un pequeño margen que parecía decisivo. Hugo Solís, con acierto desde el extremo, ayudó a estirar la ventaja en ese tramo.
Pero el partido no estaba para nadie. Maracena volvió a engancharse, empujado por su gente y por el acierto de Arrabal, hasta igualar de nuevo el marcador a falta de poco más de un minuto. Ahí apareció la madurez. Nuevo tiempo muerto, esta vez en el 58:45, para dibujar la última jugada. Y el equipo no falló. Javier González asumió la responsabilidad y encontró el gol que terminaría siendo definitivo. Un tanto de los que pesan, de los que se celebran con mezcla de rabia y alegría.
No hubo tiempo para más. El 27-28 ya no se movería. Una victoria que sube la moral y que coloca al Sano como tercer clasificado al término de la fase regular. Un balance más que positivo que confirma el crecimiento del equipo y que permite mirar al playoff con ambición.
El siguiente paso ya está aquí. En los cuartos de final espera el Viamed BM. San Fernando, segundo del otro grupo, en una eliminatoria que arrancará este sábado a las 18:00 horas en el Fernando Argüelles.
Se acabaron las pruebas. Empieza lo serio. La pelea por el ascenso a Primera Nacional empieza este 28 de marzo.




