
Hoy me gustaría hablar de flamenco. Porque la importancia como raíz cultural de nuestra Andalucía y ya reconocido por la UNESCO como bien mundial lo merece.
“Antequera tuvo en su seno el cantaor con más premios importantes que hasta el momento había conseguido ningún cantaor malagueño. Me refiero a “Juan Casillas” que nos dejó tan joven y se llevó a los tablaos del cielo el cante grande.
Su padre Juan Hatero, en la Peña de Cuevas Bajas, en homenaje póstumo a su hijo, agradecia que Cuevas Bajas por iniciativa de Izquierda Unida y por unanimidad le habían dedicado una calle. Igualmente por iniciativa del PSOE y por unanimidad en Villanueva de Algaidas igualmente. Así como por iniciativa del PP y por unanimidad en Antequera les dedicaron su calle. Qué menos. Antequera no lo olvida.
El cante flamenco en la historia más reciente tuvo dos ramas: aquella que con gargantas de trinos de jilguero por recordar algunas niñas de Antequera, Pepe Pinto, Juanito Valderrama, Rafael Farina, etc. Capitaneados por Pepe Marchena. Estos llenaron teatros entre ellos nuestro Torcal, Plaza de Toros, dieron una categoría al cante nunca vista. Mientras tanto estuvo marginado el cante de fragua, el cante grande, pero coincide con la llegada democrática cuando ciertos poetas y escritores pusieron en valor esta parte que estuvo marginada solo para reuniones privadas que era muy difícil vivir del cante.
También llegaron cantaores como Gerena, el Cabrero, Meneses, que sus letras eran una denuncia a las injusticias de la vida. Se pusieron de moda los festivales, Camarón, Chiquetete, Fosforito, Chocolate, Naranjito de Triana, las Hermanas Fernandez y Bernarda de Utrera, etc.
Esta rama estuvo capitaneada por Antonio Mairena y entonces cayeron en el olvido la rama marchenera. En sus memorias se lamentaba de tal olvido el maestro Valderrama.
Mi opinion, ¿por que si las dos ramas fueron importantes tuvieron que padecer la marginación unos y otros? Un servidor en la medida de mi posibilidad colaboro con aficionados pero veo que el flamenco es seguido por minorías y personas mayores que por ley de vida van desapareciendo.
Hubo un tiempo el boom de las sevillanas, o el flamenquito fusión, que un poco podían acercarse al flamenco, pero las modas pasan y el flamenco encierra una extensa categoría y riqueza cultural que si consigues conocerla, te lleva a ser aficionado de por vida.
El flamenco se merece que lo conozcamos y que crezca en aficionados, y la solución podría ser sencilla, que en los institutos quitaran al menos una hora semanal del deporte y le dedicaran mediante conferencias y escuchas de los diferentes palos del flamenco. Esto podría ser una solución. Esperemos que los organismos correspondientes le pongan atención. Muchas gracias.




