Hay un color que Antequera reconoce sin necesidad de buscarlo. Aparece cada Lunes Santo entre la multitud, en las túnicas, en los paños, en la devoción que lleva décadas acumulándose en las calles del centro. Es el verde Estudiante, y este lunes volvió a ser el protagonista silencioso de la segunda jornada de la Semana Mayor.
La Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Sangre, Santo Cristo Verde y Nuestra Señora Santa de la Cruz —los Estudiantes para los antequeranos— salió en la tarde del Lunes Santo desde su sede canónica en el Real Monasterio de San Zoilo para recorrer las calles de la ciudad. Una jornada que los devotos llaman también Lunes de Autoridad: el día en que Jesús se manifiesta ante el pueblo y hace partícipes a todos de la naturaleza de su poderío.
El día arrancó con el Ángelus y la misa del mediodía
La mañana del Lunes Santo comenzó con las puertas del Monasterio de San Zoilo abiertas desde las diez. A las doce se rezó el Ángelus, y a la una de la tarde los devotos se reunieron en la misa que marca el arranque de la jornada.
El Desfile de Armadillas partió a las 17:30 horas desde San Agustín, dando paso a uno de los momentos más esperados por los cofrades. La calle se fue llenando poco a poco de nazarenos, de familias, de curiosos apostados en las aceras que sabían lo que vendría después. A las 18:30, el primer trono cruzó el umbral del templo.
La talla más antigua que procesiona en la Semana Santa antequerana fue la encargada de abrir la salida procesional. El Santo Cristo Verde, custodiado por su Hermano Mayor de Insignia, José María Torres Zurita, encabezó un cortejo que discurrió por la Plazuela de San Zoilo, la Acera Alta, la Plaza de San Francisco, la Calzada, la Plaza de las Descalzas y la Encarnación, antes de alcanzar la Plaza de San Sebastián.
Desde allí, el recorrido continuó por la calle Infante Don Fernando —la Calle Estepa para los de siempre—, San Luis, Cantareros, Madre de Dios, Lucena, Duranes, la Plaza de San Francisco y de vuelta a la Plazuela de San Zoilo. El encierro tuvo lugar a medianoche.
Tras el Cristo Verde marchó el Nazareno de la Sangre, bajo la responsabilidad de su Hermano Mayor de Insignia, Juan Antonio Castilla Luque. Cerraba la procesión la Virgen de la Santa Vera-Cruz, imagen de candelero de expresivo rostro, con David Artacho Valencia —Hermano Mayor de la cofradía— al frente también de su insignia.
Cinco dalmáticas negras: el estreno de 2026
Si hay un elemento que concentró las miradas de los entendidos este Lunes Santo, fueron las nuevas dalmáticas. La cofradía presentó cinco nuevas dalmáticas en color negro, obra del taller de bordado Juan Rosen de Málaga, que se incorporaron al cortejo por primera vez en esta edición.
A los estrenos de este año se unió el amplio acompañamiento musical. Tres agrupaciones se repartieron los tres pasos en la noche del Lunes Santo. La Banda de Cornetas, Tambores y Música del Santo Cristo de la Vera+Cruz de Almogía acompañó al Nazareno de la Sangre y también a la Virgen de la Santa Vera-Cruz. La Banda de Música de la Cofradía del Rocío de Málaga marchó junto al Santo Cristo Verde.
Fueron miles los fieles que siguieron el recorrido, apostados en las aceras de la Infante Don Fernando, en las plazas del centro y en las calles más estrechas del itinerario, donde la música y el sonido de los varales sobre el pavimento marcaron el pulso de la noche.
El cierre, siempre a medianoche
Las doce de la noche pusieron punto final a la jornada. El encierro del Lunes Santo de los Estudiantes es uno de esos momentos que quien lo ha vivido no olvida fácilmente: el último trono regresando al Monasterio de San Zoilo mientras la ciudad va quedando en silencio, con el verde aún presente en la memoria de los que se quedaron hasta el final.




