
El facultativo Manuel J. Gámiz Gordo ha finalizado su etapa profesional como pediatra en el municipio de Archidona, tras un periodo de servicio que se ha extendido durante más de 15 años. A sus 67 años, el médico ha formalizado su jubilación mediante un comunicado dirigido a la población, en el que repasa su trayectoria en el Centro de Salud local y su vinculación con las familias de la comarca.
La jubilación del doctor Gámiz marca el cierre de un ciclo asistencial en el que ha atendido a tres generaciones de archidoneses: niños, padres y abuelos. El profesional ha señalado que, aunque su salud no le permitió completar el último año de trabajo de forma ordinaria, su compromiso con la salud infantil de la localidad ha sido el eje central de su vida laboral.
En su despedida, el facultativo ha hecho hincapié en la importancia del trabajo en equipo dentro del sistema sanitario público. Tras despedirse de los trabajadores del Centro de Salud de Archidona, el facultativo ha hecho extensivo su agradecimiento a los progenitores y abuelos que han colaborado en la crianza y el seguimiento médico de los menores a su cargo.
El médico ha expresado que su labor ha estado guiada por la dedicación profesional y personal hacia sus pacientes. En su balance final, ha solicitado disculpas ante posibles carencias en su servicio, reiterando que su desempeño se ha basado en la aplicación de sus conocimientos técnicos y su voluntad de servicio a la comunidad de Archidona.
Como elemento diferencial de su retiro, Manuel Gámiz ha anunciado la donación simbólica de una serie de nanas musicales de su propia autoría. Estas composiciones, que originalmente fueron creadas para su primer nieto, han sido dedicadas ahora a todos los niños de Archidona y, específicamente, a quienes fueron sus pacientes durante su estancia en el municipio.
«Deseo enviar un abrazo a todos, les doy las gracias por lo que he vivido con ellos y también pido disculpas si alguna vez alguien ha sentido que no he sabido cumplir lo que esperaba de mí».
El pediatra ha manifestado su deseo de que estas melodías se difundan entre los vecinos, convirtiéndose en un legado inmaterial para la infancia de la localidad que ha atendido desde el año 2011.





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