
Teba ha dado a conocer los resultados del artículo científico «El ritual funerario de la élite del Castillo de la Estrella (Teba, Málaga)», un trabajo elaborado por las investigadoras Marina Trani Sánchez y Rosa María Maroto Benavides. El estudio se basa en las intervenciones arqueológicas realizadas durante el año 2023 en la iglesia de la Santa Cruz, ubicada en el recinto defensivo de la fortaleza. Los datos obtenidos han permitido caracterizar las condiciones de vida, salud y las prácticas funerarias de los pobladores del castillo durante sus últimas fases de ocupación, antes del abandono definitivo del enclave en el siglo XVII.
Las excavaciones se centraron en la cabecera del templo, específicamente en el sondeo 6-A, situado frente al altar bajo el suelo de la nave central. En este sector se han identificado nueve sepulturas que albergan un total de trece individuos en posición anatómica. La ubicación de estos enterramientos, sumada a la presencia puntual de ajuares como anillos de vidrio y pendientes de cerámica y metal, indica que este espacio estaba reservado para grupos sociales de estatus elevado.
Por su parte, la muestra poblacional analizada destaca por una longevidad inusual para la época de la Edad Moderna. Según el análisis antropológico, el 69,23% de los sujetos presentaba una edad senil en el momento de su fallecimiento, situándose mayoritariamente en un rango de entre 60 y 70 años. Estos individuos muestran indicadores óseos de envejecimiento avanzado, tales como la osificación de cartílagos tiroides, fusión de vértebras coccígeas y una presencia marcada de osteoporosis.
Un caso excepcional de acondroplasia
Uno de los hallazgos más significativos de la investigación es la identificación de los restos de un individuo con rasgos compatibles con acondroplasia entre los depósitos secundarios del relleno de las fosas. Esta condición genética, que produce un tipo específico de enanismo, es considerada excepcional en contextos históricos de la península ibérica.
Dentro de la investigación llevada a cabo, se argumenta que el diagnóstico se ha basado en indicadores morfológicos como la macrocefalia relativa, el estrechamiento del foramen magnum y un acortamiento extremo de las extremidades. Debido a las alteraciones en el ritmo de crecimiento óseo, los métodos convencionales de estimación de edad y sexo presentan dificultades técnicas, aunque se ha determinado que su talla era notablemente inferior a los 140 centímetros.
Además, el estudio antropológico revela una alta incidencia de infecciones óseas. El 84,62% de los individuos analizados muestra signos de infección periostal, principalmente en los huesos largos de las extremidades superiores e inferiores. Las investigadoras plantean como hipótesis un cuadro compatible con treponematosis, específicamente en su forma de sífilis venérea.
Esta patología se manifiesta mediante periostitis, engrosamiento cortical y remodelaciones irregulares de patrón bilateral en los restos óseos.
Los resultados obtenidos hasta la fecha, aunque de carácter preliminar, subrayan la necesidad de dar continuidad a las líneas de investigación abiertas. El grupo de investigación PRINMA y el Ayuntamiento de Teba han señalado que el futuro del proyecto contempla el análisis del resto de materiales recuperados, así como la ampliación de las áreas de excavación en otros sectores de la iglesia y la fortaleza.




