La Sierra de Gracia renueva su devoción histórica en el ‘Día de la Oruga’

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Más de un centenar de ciudadanos participaron este domingo en los actos religiosos del recinto amurallado para conmemorar el milagro de 1743

La conmemoración del tradicional ‘Día de la Oruga’ dio comienzo este domingo, 10 de mayo, con el rezo del Santo Rosario y la celebración de la Santa Misa en la ermita de la Virgen de Gracia. Para facilitar el acceso al recinto amurallado, el Ayuntamiento habilitó un servicio de microbús gratuito desde las 18.30 horas, con paradas en el museo municipal, el Paseo de la Victoria y la antigua SEAT.

La ceremonia litúrgica congregó a más de un centenar de ciudadanos, entre residentes locales y visitantes. El acto institucional contó con la presencia del alcalde, Juan Manuel Almohalla, y el desarrollo de la eucaristía estuvo acompañado por las voces del Coro Nuestra Señora de Gracia.

Al finalizar el oficio religioso, dio comienzo la procesión de la patrona por el interior del perímetro amurallado de la antigua Villa Alta. El cortejo transcurrió de forma austera y popular, sin acompañamiento de banda de música, guiado únicamente por los cantos
tradicionales del coro local. Durante este recorrido secular, se llevó a cabo la bendición de los campos y los pozos, estableciendo el eje central de la celebración en la acción de gracias por el entorno natural.

El origen de esta festividad se remonta al conocido como ‘Milagro de la Oruga’. Los registros históricos señalan que, en el año 1743, una epidemia de insectos asoló las encinas y arruinó la producción de bellotas en la comarca. La crónica de la época ilustra
la gravedad de la situación vivida por los habitantes: «Cuando una plaga de orugas amenazaba con llevarnos a la hambruna, los ciudadanos recurrieron a la Virgen de Gracia».

La intercesión de la patrona tras una novena de rogativas y la procesión culminó con la desaparición de la plaga, afianzando una tradición histórica de la que ya existen referencias documentadas desde 1603. La jornada dominical concluyó con el regreso de la imagen al templo entre aplausos y salves, manteniendo intacto el fervor de los asistentes.

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