Nerea Galindo, primera dama legionaria de Alameda

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Con tan solo 23 años, Nerea Galindo se convirtió hace unos días en la primera mujer del municipio de Alameda en vestir el chapiri, el tocado que distingue a los legionarios. La joven pasó la oposición, se formó como soldado en Cáceres y completó un mes de adaptación al Tercio antes de recibir la insignia que la acredita ya como legionaria. 

El camino de Nerea hacia la Legión empezó de forma repentina. El verano pasado, sin haberlo planeado antes, decidió que quería enrolarse en el Ejército. Y cuando se preguntó en qué cuerpo, la respuesta fue inmediata.

«El verano pasado dije: me gusta mucho la Legión, me quiero meter al ejército, ¿dónde me meto? Pues a la Legión. No había otra cosa en mi cabeza nada más que Legión, Legión y Legión», recuerda Nerea.

Su padre, que realizó la mili y siempre confesó que le hubiera gustado seguir en el Ejército, le había transmitido cierta fascinación por la vida militar, aunque sin llegar a marcar una vocación explícita. Fue Nerea quien dio el paso por iniciativa propia. 

El proceso que siguió Nerea es el estándar para acceder a la Legión como soldado de tropa profesional. Primero presentó la solicitud e hizo su proceso de selección. Tras aprobar la oposición, fue destinada al Centro de Formación de Tropa (CEFOT) de Cáceres, donde se forma a los reclutas como soldados durante varios meses. Al terminar, juró bandera y se incorporó a su unidad en Ronda.

Una vez en el Tercio, los nuevos legionarios pasan un mes de periodo de adaptación. En ese tiempo aprenden las costumbres del cuerpo, el desfile, la tradición y la historia de la Legión. Al término del periodo, el Tercio celebra un acto formal de reconocimiento en el que se entrega el chapiri.

El fin de semana posterior a la entrega, Nerea volvió a Alameda. «Muchísima gente que se alegra mucho por mí, porque al final es un pueblo pequeñito, me han visto desde muy pequeñita, saben también la trayectoria del deporte que tengo, y entonces pues les da mucha alegría», cuenta. 

«Aquí somos todos iguales» 

La Legión acumula más de un siglo de historia y una imagen forjada en contextos en los que las mujeres estaban ausentes. Al preguntar si había encontrado dificultades al integrarse en el Tercio. Su respuesta fue directa.

«Aquí desde el primer día que hemos llegado somos iguales. Somos todos iguales. Aquí no hay diferencia y aquí todos tenemos el mismo derecho y a todos se nos trata igual», asegura Nerea Galindo.

Un referente para los jóvenes de la comarca norte de Málaga 

Nerea es consciente de que su historia puede cambiar la percepción sobre el ejército, especialmente entre las chicas. «Que no se lo piensen dos veces. Esto yo creo que hay que vivirlo porque es una experiencia única. Y saber que los que están ahí metidos y van a ayudarnos tienen mucho trabajo a las espaldas», dice.

También incluye a los jóvenes que no encuentran su camino: «A más de uno que no quiere estudiar, que se meta al ejército, que le va a cambiar el chip totalmente y les va a gustar muchísimo todo».

Que en Alameda haya militares no es una novedad. Hay vecinos del municipio que han vestido distintos uniformes del Ejército, y mujeres entre ellos. Pero ninguna había llegado hasta la Legión.

Nerea lo vive con orgullo sin aspavientos. «Ser la primera dama legionaria de ahí del pueblo pues la verdad es que es una felicidad enorme, espero estar a la altura», dice.

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