Pepi Sánchez halló en el atletismo un refugio y a los 76 es campeona del mundo

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«Abuela, tú sabes que cuando estabas cruzando la meta vi al abuelo… vi al abuelo Salvador, que te estaba empujando». Las palabras eran de Pablo, uno de sus nietos, y llegaron por teléfono desde Jerez en plena madrugada española.

«Mira, me harté de llorar», recuerda Pepi Sánchez Quintana, que acababa de proclamarse campeona del mundo en Daegu (Corea del Sur).

La atleta antequerana, de 76 años, ha ganado el oro en los 400 metros de su categoría en el Campeonato del Mundo Máster de Atletismo, con más de 11.000 atletas en competición. Su historia, sin embargo, empezó lejos de las pistas: en los pasillos de un hospital.

Pepi Sánchez comenzó a correr de forma constante durante la enfermedad de su marido. Necesitaba salir a la calle, aunque fuera media hora, para soltar la angustia de los días y las noches de hospital.

«Aquella época la recuerdo muy mal, muy triste. Pero a la vez, ahora mismo digo “gracias a aquello”», explica Pepi Sánchez Quintana, campeona del mundo máster de 400 metros.

Antes de aquellos días, Pepi Sánchez había pasado años en una fábrica de moda flamenca, de cara al público. Atendía a los clientes, hacía las pruebas y preparaba la costura para la máquina, en un edificio de tres plantas que recorría a pie.

«Yo cogía los vestidos, cogía las pruebas, las telas, se las enseñaba, y era escalera abajo, escalera arriba», describe Pepi Sánchez Quintana.

Las temporadas eran largas: de marzo, con la Feria de Sevilla, a octubre, con la de Fuengirola. Había días en que salía de la fábrica a las 23.00 horas o a medianoche, en una empresa que ella sitúa como la primera fábrica de Andalucía.

«Yo creo que esa fuerza la traía yo ya de antes», sostiene Pepi Sánchez, convencida de que aquel esfuerzo diario la fue preparando sin que lo supiera.

La carrera que la hizo campeona del mundo

La carrera estaba estudiada al detalle con su entrenadora, Malu Baena, que la grabó desde la grada y fue la primera en recibir su abrazo. «Gracias a ella teníamos la carrera super estudiada al mínimo, y entonces la obedecí», explica Pepi Sánchez Quintana.

«Soy campeona del mundo, lo he hecho, lo he conseguido, sueño realizado», resume la atleta antequerana sobre lo que pensó al cruzar la meta, mientras su familia la seguía en directo en España, hacia las dos o las tres de la madrugada.

El respaldo de su ciudad

«No puedo andar por la calle porque son felicitaciones, abrazos, y de corazón», cuenta Pepi Sánchez Quintana. Antes del viaje, la recibieron en el Ayuntamiento el alcalde, Manuel Jesús Barón Ríos, y el primer teniente de alcalde y concejal de Deportes, Juan Rosas Gallardo. «La edad nunca puede ser una excusa para dejar de perseguir nuestros sueños», señaló Manolo Barón, alcalde de Antequera.

Cualquier familia malagueña que haya pasado noches en la sala de espera de un hospital puede reconocerse en el punto de partida de esta atleta, que encontró en la carrera una forma de sostenerse.

Su oro sitúa a la deportista malagueña de 76 años en lo más alto de un campeonato con participantes de todo el mundo, con un recorrido que empezó con salidas de media hora para escapar, por un rato, del hospital.

Su próximo reto es el Campeonato de España de Cross, aplazado en febrero por la lluvia y previsto ahora en Otxandio en octubre. «Prepararme, seguir disfrutando, que no me lesione, y ya Dios dirá», concluye Pepi Sánchez.

Empezó a correr para soportar la angustia. Ahora corre para seguir disfrutando.

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