
No era un debut sencillo el que le esperaba a Los Dólmenes en su regreso a la División de
Honor Plata. Enfrente, un OAR A Coruña que afronta la temporada con un proyecto ambicioso
construido para pelear por los puestos altos de la categoría. Un equipo con jugadores de gran
nivel prácticamente en todas sus líneas, entre ellos un viejo conocido de la afición
antequerana: Jacob Díaz, que regresaba al Argüelles apenas unos meses después de haber
defendido la camiseta verde.
Con esos ingredientes, el estreno liguero se presentaba como una auténtica prueba de fuego
para los de Vidal, que afrontaba su regreso a Plata ante uno de los conjuntos llamados a ser
protagonistas durante la temporada.
Los verdes, sin embargo, demostraron desde el primer minuto que lo iban a competir. El
encuentro se convirtió en una batalla de balonmano en la que ambos equipos tuvieron sus
opciones y en la que Los Dólmenes consiguió mantenerse con vida hasta el tramo decisivo.
Buenas sensaciones a pesar de la derrota
El encuentro comenzó con las defensas mucho más acertadas que los ataques, acompañadas
por los porteros de ambos equipos, que dejaban claro desde el primer momento que no iba a
ser fácil encontrar el camino del gol (1-1, minuto 5).
Los nervios propios del estreno también se hicieron notar y varias pérdidas consecutivas en
ataque de los verdes permitieron a los visitantes comenzar a dominar el marcador. La
reacción de Los Dólmenes, sin embargo, fue inmediata y permitió recuperar la igualdad en
apenas unos minutos (3-3, minuto 10).
Una igualdad que era máxima sobre el parqué del Argüelles en un partido en el que se
peleaba cada balón como si fuera el último. Esa intensidad se reflejaba también en un
marcador que no encontraba un claro dominador (5-6, minuto 15).
De nuevo, algunos fallos en ataque los aprovechaban los coruñeses para encadenar un parcial
de 0-4 que obligaba a Vidal a solicitar tiempo muerto y ajustar a los suyos. La respuesta fue
inmediata, con una rápida contra culminada por Corning (6-9, minuto 20).
El tiempo muerto surtió efecto y los verdes devolvieron el golpe con cuatro goles
consecutivos, todos ellos obra de un Corning que estaba siendo uno de los grandes
protagonistas de la primera mitad. Los Dólmenes volvía a igualar el encuentro a falta de cinco
minutos para el descanso (9-9, minuto 25).
Trepidante primera mitad que llegaba a su final con un ajustado 12-14 favorable al OAR A
Coruña y que dejaba todo por resolver tras el paso por vestuarios.
El OAR toma distancia
Tras el descanso, los verdes entraron al partido algo más fríos y los gallegos aprovecharon el
momento para ampliar la ventaja con la que se habían marchado al vestuario (13-16, minuto
35).
El físico comenzaba a pesar y los coruñeses no perdonaban los errores locales, aprovechando
cada pérdida para seguir poniendo tierra de por medio (16-21, minuto 40).
Los Dólmenes intentaban recortar distancias, pero la madera tampoco estaba de su parte. Dos
lanzamientos que se estrellaron contra el palo permitieron de nuevo a los visitantes
encadenar un parcial de 0-2 y ampliar su ventaja hasta los seis goles (17-23, minuto 45),
obligando a Vidal a detener nuevamente el encuentro.
El equipo se topaba una y otra vez con una defensa visitante muy sólida y, especialmente, con
una portería que no dejaba pasar una. El OAR mantenía a raya los intentos de reacción de los
verdes y alcanzaba el minuto 50 con una ventaja de siete tantos (18-25).
Vidal movió el banquillo y dio minutos a jugadores que todavía no habían debutado en el
encuentro. Las piernas frescas dieron un nuevo impulso al equipo, que consiguió recortar
distancias en el tramo final (21-26, minuto 55).
Sin embargo, la portería gallega terminó siendo determinante y frustró cualquier intento de
remontada. El OAR A Coruña supo gestionar los últimos minutos para llevarse finalmente la
victoria por 24-30.
En definitiva, el Argüelles vivió un intenso regreso de Los Dólmenes a la División de Honor
Plata, en un encuentro que dejó claro desde la primera jornada el nivel de exigencia de una
categoría en la que cada partido será una batalla.
Galicia marca el camino de inicio
Aunque la victoria no cayó del lado de los verdes, el equipo dejó buenas sensaciones ante uno
de los proyectos llamados a pelear por los puestos altos de la clasificación y demostró que
tiene argumentos de sobra para competir en una categoría tan exigente.
El camino no ha hecho más que comenzar y toca seguir trabajando para que estas buenas
sensaciones se traduzcan pronto en los primeros puntos de la temporada.
La próxima cita será el sábado, de nuevo ante un conjunto gallego, el Cisne de Pontevedra,
pero esta vez en tierras gallegas. Los verdes volverán a jugar ante su afición el sábado 26 de
septiembre, cuando recibirán al Bada Huesca en el Argüelles.




