
Mariano Mir Muñoz, presidente de ADIPA, repasa en esta entrevista medio siglo de historia de la asociación antequerana que atiende cada año a más de 500 personas con discapacidad intelectual o del desarrollo, emplea a más de 200 trabajadores y gestiona un presupuesto anual de 9 millones de euros. El lema elegido para el aniversario, «Personas apoyando a personas», resume en cuatro palabras lo que la entidad ha sido desde su fundación en Antequera a mediados de los años setenta.
— El lema elegido para este aniversario es «Personas apoyando a personas». ¿Cómo resume esta frase la esencia profunda y el día a día de ADIPA tras medio siglo de trayectoria?
Básicamente Adipa siempre ha sido y siempre será un grupo de personas que apoyan a otras personas en su proyecto de vida. Desde Adipa realizamos un acompañamiento individualizado a personas con discapacidad intelectual o del desarrollo durante prácticamente todo su ciclo de vida. De esta manera estamos consiguiendo una sociedad más solidaria, más inclusiva y más justa, este objetivo siempre ha estado presente en nuestros 50 años de historia.
— Cuando mira atrás y piensa en los fundadores y en aquellos primeros pasos en Antequera hace 50 años, ¿qué cree que sentirían si vieran en lo que se ha convertido hoy la asociación?
Afortunadamente todavía hoy en día se encuentran vivas algunas de aquellas personas. Pienso que realmente ninguna de aquellas personas se imaginaba en los comienzos que 50 años después Adipa se convertiría en una organización humana que atiende al año a más de 500 personas con discapacidad intelectual o del desarrollo, que emplea a más de 200 trabajadores y que su presupuesto anual de funcionamiento sin inversiones ronda los 9 millones de euros. La calidad asistencial de Adipa y la mejora continua en todas sus actuaciones son ya un referente que suena a nivel nacional. Gracias a la visión de futuro de los socios fundadores y de las familias Adipa ha evolucionado muchísimo, goza de salud hoy en día y está muy capacitada para afrontar los retos de futuro.
— Cincuenta años no se cumplen todos los días. A nivel personal y como presidente, ¿qué significa para usted liderar la entidad en un momento tan especial?
Como actual presidente de Adipa es toda una responsabilidad afrontar un aniversario tan significativo como los primeros 50 años de vida de Adipa. No solo tenemos que celebrar, sino también tenemos que continuar dando visibilidad a todo nuestro colectivo y de igual manera dar a conocer todas nuestras actividades entre los diferentes centros residenciales, centros de día, viviendas tuteladas, programas, talleres… La concienciación social en pro de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo está en el centro de todos los actos con motivo de nuestro 50 aniversario. Para mí a nivel personal además de una responsabilidad, es un orgullo y a la vez una gran suerte el haber estado presente en esta etapa tan significativa de nuestra asociación.
— La atención a las personas con discapacidad intelectual ha cambiado radicalmente en las últimas cinco décadas. ¿Cuáles diría que han sido los mayores hitos o los cambios de paradigma más importantes que ha vivido ADIPA?
Han sido muchos, es difícil en pocas líneas mencionarlos, aun así yo me quedo con algunos. Nosotros realizamos en el año 1976 el primer censo de personas con discapacidad intelectual o del desarrollo en nuestro entorno más cercano. En aquellos años realmente no se conocía con exactitud cuántas personas con discapacidad intelectual o del desarrollo había porque en muchas ocasiones permanecían ocultos en sus casas. Por otro lado, Adipa intervino activamente en la creación de nuestra federación: Plena Inclusión Andalucía (antes FEAPS Andalucía). También construimos el primer centro asistencial para personas con discapacidad intelectual o del desarrollo de Antequera y comarca. La concertación de plazas con la Administración Pública también fue un hito que hizo que la labor que Adipa presta fuera universal y pueda disfrutarla cualquier persona de las 8 provincias andaluzas. La creación de nuestro Centro Especial de Empleo igualmente marcó un antes y un después porque empezamos a emplear a personas con cualquier tipo de discapacidad, a día de hoy son ya más de 100 trabajadores los que tiene nuestro Centro Especial de Empleo. Por otro lado, creamos la Fundación Cristina Marina, para la curatela de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo. Por el contrario, otras situaciones no son agradables de recordar, como por ejemplo el incendio que sufrimos en el año 2002, que aunque solo sufrimos daños materiales, Adipa estuvo a punto de desaparecer. Literalmente resurgimos de nuestras propias cenizas, esto fue posible gracias a todo el apoyo que recibimos de las instituciones tanto públicas como privadas y de la ciudadanía en general.
— ADIPA es todo un referente en Antequera y su comarca. ¿Cómo valora la evolución de la sociedad antequerana en cuanto a la inclusión y la sensibilidad hacia el colectivo?
Lo valoro de manera muy positiva, aunque reconozco que no ha sido fácil. Como todos sabemos el punto de partida de Adipa fue a mediados de los años 70, en aquella época las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo permanecían invisibles para la sociedad, prácticamente sin ninguna participación social. Pensemos que además sin ninguna oportunidad laboral, ni educativa, me atrevería a decir que prácticamente sin derechos. A día de hoy puedo afirmar rotundamente que 50 años después Antequera y su comarca es una comunidad plenamente integradora, ejemplo de inclusión, tanto a nivel institucional como a nivel de su ciudadanía. Lógicamente existe todavía mucho camino por recorrer, pero no tengo ninguna duda de la sensibilidad que existe en relación con las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo en nuestra ciudad. Como sociedad vamos avanzando juntos, solo basta con mirar atrás y ver el punto de partida de nuestra asociación, parece increíble todo lo que hemos avanzado.
— Detrás de estos 50 años hay miles de historias de usuarios y familias. Si tuviera que quedarse con un logro o un momento que defina el impacto real de ADIPA en la vida de una persona, ¿cuál sería?
Primeramente el que estas personas no se sientan solas es algo muy importante, gracias a Adipa se sienten arropadas, comprendidas y apoyadas. De igual manera, el que las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo encuentren en Adipa a una organización humana que vela por sus derechos, que mejora su calidad de vida y que se implica directamente por solucionar todas las adversidades de sus vidas, constituye el logro más importante de nuestra asociación en los 50 años de vida que tiene. Desde mi punto de vista el impacto que Adipa ha tenido y tiene en la vida de las personas es más que evidente.
— Actualmente, ¿cuál es la radiografía de ADIPA en cuanto a número de usuarios, familias atendidas, profesionales y servicios que se ofrecen?
Actualmente Adipa da respuesta a cualquier persona con discapacidad intelectual o del desarrollo de las 8 provincias andaluzas. Atendemos alrededor de 500 personas al año y a 190 familias en total. Para ello empleamos a más de 200 trabajadores y tenemos un presupuesto anual de funcionamiento de aproximadamente 9 millones de euros. Ofrecemos un abanico bastante amplio de servicios: Trabajo Social y Atención a Familias, Psicología, Formación e Integración Laboral, Gestión de Proyectos y Formación, Enfermería, Fisioterapia, Administración y Control Interno, Calidad, Recursos Humanos, Mantenimiento, Transporte, Comedor, Cocina y Limpieza.
— ¿Nos podría adelantar algunas de las actividades, eventos o proyectos institucionales que tienen preparados para conmemorar este medio siglo de vida?
Realmente en noviembre del año pasado se inició nuestro 50 aniversario y terminará en noviembre de este año 2026. Ya hemos realizado algunas acciones, por ejemplo la presentación de la carta de los derechos de Adipa, la participación en la Cabalgata de Reyes de Antequera y la realización de un cineforum, por citarte algunas. Recientemente hemos realizado una jornada de puertas abiertas para los alcaldes de las 20 localidades diferentes a cuyos vecinos Adipa presta servicio en estos momentos. En la actualidad estamos terminando de escribir un libro conmemorativo del 50 aniversario, que se presentará ya después del verano. Por otro lado, todavía estamos trabajando en un acto institucional que cierre el 50 aniversario y en alguna iniciativa sorpresa más.
— Una efeméride como esta también sirve para visibilizar. ¿Qué mensajes clave quieren hacer llegar a las administraciones públicas y al tejido empresarial durante este año de celebraciones?
Las instituciones públicas y Adipa deben seguir trabajando conjuntamente, ese ha sido el camino y tiene que seguir siéndolo en los próximos años. Esto significa que la concertación de plazas por parte de la Administración Pública es crucial para las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo. De esta forma aseguramos que cualquier persona sea cual sea su condición social y su nivel de ingresos puede acceder a una atención personalizada y de calidad como la que presta Adipa. Nosotros somos una ONG que no tiene recursos propios al ser sin ánimo de lucro. La colaboración de instituciones tanto públicas como privadas es fundamental para que Adipa pueda seguir prestando su servicio a esta sociedad en la que nos encontramos. A las empresas les pido su colaboración para la empleabilidad de personas con discapacidad intelectual. Hay que tener muy claro que sea cual sea la cadena de valor de una empresa, muy probablemente algún eslabón de dicha cadena puede ser ocupado por una persona con discapacidad intelectual.
— ¿Cuáles son los principales desafíos o proyectos estratégicos que tiene ADIPA sobre la mesa a corto y largo plazo?
Lo más inmediato es la apertura de una nueva Residencia de Adultos con una capacidad de 32 plazas. Esta residencia ya está acreditada y estamos esperando la concertación de dichas plazas por parte de la Administración Pública. Por otra parte, el pasado mes de mayo hemos acabado de construir una nueva Residencia de Gravemente Afectados con una capacidad de 22 plazas. Ahora mismo estamos buscando algún tipo de financiación para su equipamiento, lo que nos permitirá acreditar dichas plazas para su posterior concertación con la Administración Pública. Recientemente también nos hemos acreditado para poder prestar el servicio de Atención a Domicilio. Nos estamos posicionando ya para que en un futuro no muy lejano podamos prestar los apoyos necesarios a las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo en su entorno más cercano, en su comunidad. Por otro lado, estamos participando a nivel nacional en un programa piloto que se llama Viviendo en Comunidad. A través de Plena Inclusión estamos estableciendo las pautas de cómo puede ser la vida de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo en su comunidad en los próximos años.
— La autodeterminación y la autonomía de las personas con discapacidad son pilares fundamentales hoy en día. ¿Cómo se está adaptando ADIPA para que los propios usuarios sean los verdaderos directores de sus vidas?
La verdad es que llevamos ya tiempo trabajando en este sentido. Adipa trabaja activamente con las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo y lógicamente con sus familias también, te pongo dos ejemplos muy concretos. Por un lado, llevamos ya tiempo trabajando con el grupo de autogestores de Adipa, este grupo se creó hace unos años con el objetivo de dotar a estas personas de las capacidades y los criterios para que tomen sus propias decisiones, aquí el entrenamiento en habilidades es fundamental. Evidentemente en función de las capacidades de cada persona Adipa presta apoyo en áreas muy específicas para la correcta toma de decisiones. Este grupo de personas son los representantes de sus compañeros con discapacidad intelectual en Adipa. El otro ejemplo es el trabajo que realizamos con las familias. Este año las Jornadas de Familias de Adipa han tratado sobre el Empoderamiento, la Autorrepresentación y la participación de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo. En definitiva, todas nuestras actuaciones diarias en nuestros centros asistenciales, en nuestros programas y talleres siempre van encaminadas a fomentar la autonomía y la autodeterminación de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo. No podría ser de otra manera.
— Para terminar, si tuviera que pedir un deseo o marcar un gran objetivo para los próximos 50 años de ADIPA, ¿cuál sería?
La integración plena y real de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo en todos los ámbitos de la vida, en todos los sectores de la sociedad. Entre todos tenemos que conseguir que estas personas tengan igualdad de oportunidades, sus derechos estén reconocidos y sean parte activa de la sociedad. Al igual que cualquier persona deben poder decidir sobre sus propias vidas, aunque necesiten apoyos concretos en determinadas áreas. Una sociedad inclusiva es una sociedad mejor, una sociedad más justa, una sociedad que avanza. Este es el objetivo de Adipa para los próximos 50 años.




