
Nahia no se creía las notas cuando las vio en la pantalla. Había hecho cálculos después de los exámenes, había hecho medias, había intentado prepararse para cualquier resultado. Pero el número que apareció el 11 de junio superaba todo lo que había imaginado: un 13,93 sobre 14.
«La verdad es que estoy muy contenta, cuando vi las notas casi no me lo creía», resume esta alumna del IES Los Colegiales de Antequera, que se examinó esperando un resultado notable, no un hito.
Antes de los exámenes, Nahia había hecho sus propias cuentas. «Al acabar los exámenes me pareció que me habían salido bastante bien, me puse a hacer medias y esperaba sacar entre un 13,1 y un 13,4», explica. La cifra final, casi seis décimas por encima de su propia previsión, la dejó sin palabras.
El secreto, según ella misma reconoce, no estuvo en una fórmula milagrosa de última hora. Estuvo en la constancia acumulada durante los dos años de Bachillerato. «Sobre todo prestar atención en clase, tomar muchos apuntes y llevar las cosas al día», resume su método de estudio.
En asignaturas teóricas como filosofía, su estrategia pasaba por convertir el temario en un resumen propio que repetía en voz alta hasta memorizarlo. En las más prácticas, como latín y griego, el trabajo con textos sustituía a la memorización pura.
La intensidad de estudio no fue lineal a lo largo del curso. Nahia reconoce que solo se ponía a estudiar de forma sistemática cuando tenía un examen cerca. El cambio llegó al terminar las clases: empezó a preparar la Selectividad nueve días antes de la prueba.
«Me hice un horario pero, sinceramente, no lo cumplí ni el primer día», admite con naturalidad. El plan real que terminó siguiendo fue más simple: literatura por las mañanas, durante un par de horas, y latín, griego y filosofía por las tardes, a partir de las 17:30 o las 18:00, hasta la hora de cenar.
El descanso también tuvo su espacio en esa rutina. Por la mañana, tras estudiar literatura, dedicaba unas tres horas a comer, ver la televisión, dibujar o leer. Por la tarde, una salida de media hora con el perro funcionaba como pausa entre asignaturas.
Granada y el sueño de ser intérprete en la Unión Europea
Con la nota ya confirmada, Nahia tiene decidido su próximo paso: estudiará Traducción e Interpretación (inglés) en la Universidad de Granada. El objetivo a largo plazo apunta todavía más alto.
«Me gustaría llegar a ser intérprete para la UE. Yo voy a apuntar lo más alto posible para intentar conseguirlo, pero si no llego tan lejos, tampoco me importaría enseñar español a extranjeros», explica sobre sus planes a diez años vista.
Durante el curso, los libros, el dibujo y las manualidades fueron su válvula de escape fuera del estudio. «Aunque este año no he tenido demasiado tiempo, sí que he leído algunos libros y he hecho dibujos y varias maquetas, puzzles y cosas a mano», cuenta.
Antes de cerrar esta etapa, Nahia quiere dejar un reconocimiento explícito a uno de sus profesores en el IES Los Colegiales: Fernando, su docente de latín y griego desde cuarto de la ESO.
«Ha hecho de mi paso por el instituto una experiencia muy bonita. Siempre se ha portado genial conmigo y ha sido y es mucho más que un profesor para mí», resume la alumna.
Su historia se suma este curso a la lista de resultados destacados que cada convocatoria de Selectividad deja en los institutos de la provincia, y recuerda a las próximas generaciones de estudiantes que el esfuerzo sostenido durante el curso, más que los días finales, suele marcar la diferencia en el resultado.




