
La celebración de la Semana Internacional de los Archivos en 2026 se articula bajo el lema «Archivos para la justicia: derechos, memoria y futuros»
El documento es, por definición, un fragmento de tiempo petrificado. Frente a la naturaleza inherentemente efímera de los acontecimientos, el archivo se erige como la única infraestructura capaz de resistir el desgaste del olvido. No se trata, como dictaba el viejo prejuicio decimonónico, de un mero depósito de legajos sepultados por el polvo, sino de un espacio dinámico donde el pasado interpela constantemente al presente. Bajo esta premisa, la celebración de la Semana Internacional de los Archivos en este 2026 adquiere una relevancia casi filosófica al articularse bajo un lema tan rotundo como necesario: «Archivos para la justicia: derechos, memoria y futuros».
La conmemoración, auspiciada por el International Council on Archives (ICA) —organismo nacido en 1948 al amparo de la UNESCO y que desde 2019 extendió su tradicional jornada del 9 de junio a una semana completa—, encuentra este año un eco singular en el tejido cultural. Desde el área de Cultura del Ayuntamiento de Archidona y a través de las páginas de Rayya, revista de investigación sobre la historia y el patrimonio de la localidad y la comarca Nororiental de Málaga, se ha articulado una propuesta que trasciende el formalismo institucional para adentrarse en la doble dimensión del documento: la conjetural y la jurídica.
Es en la sede del Archivo Histórico Municipal, ubicada en la calle Pilarejo, donde el visitante se enfrenta en primer lugar a una paradoja fascinante: los archivos no solo guardan testimonio de lo que ocurrió, sino también de los senderos que la historia decidió no transitar. La muestra titulada «La Plaza Ochavada que pudo haber sido» expone el proyecto fallido de un monumento central ideado a comienzos de la década de los setenta por el recordado profesor Tello. Se trata de una oportunidad única para comprender que la fisonomía urbana es siempre el resultado de una negociación entre el azar y la voluntad, y que los archivos custodian con igual celo la memoria de las utopías truncadas y los planos que nunca se convirtieron en piedra.
Por otra parte, y en estricta sintonía con el eje programático internacional, la exposición «Administración de justicia y archivos municipales. El ejemplo de Archidona» ofrece una inmersión analítica en las estructuras del antiguo poder señorial. A través de este repertorio documental, se desvela el complejo engranaje mediante el cual el duque de Osuna ejercía la potestad jurisdiccional sobre sus vasallos. La muestra permite al espectador rastrear el itinerario completo de la ley: desde la denuncia inicial hasta la resolución del conflicto y la condena, ilustrando los procesos seguidos para impartir justicia mediante la aplicación del derecho de la época. Para asegurar que este ejercicio de memoria no quede confinado a la presencialidad, los textos de análisis y estudio crítico de ambas temáticas se publicarán de forma accesible en el blog de la Revista Rayya (https://revistarayya.blogspot.com/), facilitando una lectura reposada y una comprensión profunda de las piezas exhibidas.
Salvaguardar el patrimonio documental es, en última instancia, un acto de rigurosa responsabilidad democrática. Como bien se advierte desde las entidades promotoras de estas jornadas, la rememoración periódica corre el riesgo de convertirse en un ritual vacío si carece de un compromiso renovado y transversal. Autoridades, sectores público y privado, archivistas y ciudadanía deben entender que proteger, custodiar y dar buen uso a estos tesoros no es un lujo erudito, sino una condición indispensable para garantizar los derechos, comprender nuestra identidad y fundamentar la justicia de nuestros futuros.




