El Martes Santo en Antequera sonó a saetas al Padre Jesús del Rescate, conocido entre sus devotos como el moreno de la Cruz Blanca, y a María Santísima de la Piedad, pese a la lluvia. Ni los chubascos anunciados pudieron con la esperanza de los devotos, que esperaron hasta el último momento para poder salir en procesión. Sin embargo, la lluvia obligó a acelerar el encierro, que tuvo lugar poco antes de las diez de la noche.

Tras dos años en el que los tronos se tuvieron que quedar sin poder salir a la calle debido a la pandemia, por fin se pudo disfrutar del Martes Santo de Antequera, aunque de una forma diferente a la deseada.

La jornada comenzó con la celebración de la Santa Misa, que tuvo lugar a la una de la tarde en la iglesia de la Trinidad. Los chubascos ya empezaban a enturbiar los sueños de los cofrades, que hasta última hora de la tarde seguían mirando al cielo ante la posibilidad de que algún cambio repentino permitiera su salida. Y así fue; sin embargo, el tradicional Desfile de Armadilla tuvo que ser cancelado, debido a la situación meteorológica que impidió su salida.
Tras la reunión de los miembros de la Junta de Aguas, finalmente se decidió que se procesionaría sin hacer cambios en el itinerario. Así, a las siete y media de la tarde se dio inicio a la esperada procesión que comenzó su salida en la plazuela del Señor del Rescate. Centenares de personas abarrotaron la plaza, demostrando que el Señor del Rescate sigue siendo una de las imágenes con más devotos de la Semana Santa antequerana que, junto con María Santísima de la Piedad, consiguen atraer a un gran número de fieles en su recorrido procesional. Sin embargo, a poco más de las nueve de la noche, a su paso por San Sebastián, comenzó a diluviar, lo que aceleró el encierro de la cofradía.
La corta salida no impidió mostrar las novedades y estrenos de este año. El trono del Señor del Rescate procesionó con su madera terminada y, pese a que ya se estrenó en su salida extraordinaria en septiembre, era la primera vez que procesionaba en Martes Santo. Por su parte, los hermanacos del trono de la Virgen y los del trono del Señor lucieron en su túnica y capuz el símbolo bordado de la cofradía.
El trono del Señor del Rescate salió a la calle adornado por rosas cool water, eryngium, claveles, alelíes, iris y viburnum. La Virgen iba adornada con rosas mundial, rosas ramificadas, iris, schinus molle, entre otras, reafirmando la calidad y belleza de la imagen.
Ni la lluvia pudo con los miles de fieles que, como ya es tradicional en esta cofradía, alumbraron el paso y pusieron voz a la noche con el cántico de saetas. A ello se sumó el gran acompañamiento musical de la Banda de Música Cruz del Humilladero de Málaga, que procesionó junto a la Virgen por quinto año consecutivo, y la Banda de Cornetas y Tambores de María Santísima del Amor y Paz de Montoro, que se estrenó acompañando al Señor por primera vez este año.
Una salida procesional con sabor agridulce que, pese al esfuerzo de los hermanacos, no pudo terminar su recorrido, pero consiguió llenar de sentimiento una de las noches más especiales para los cofrades y devotos que esperan con ganas hasta el próximo año.

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