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Iglesia de las Recoletas restaurada

Las obras de rehabilitación de la fachada de la Iglesia del Loreto han llegado a su fin, después de un año y tres meses, con un resultado “magnífico”.

Según ha comentado el alcalde de Antequera, Manolo Barón, en la rueda donde se ha dado a conocer la fachada, “se trata de una de las fachadas barrocas más emblemáticas e importantes de Antequera, y eso en Antequera es complicado”.

El Ayuntamiento de Antequera firmó un convenio con la congregación de las religiosas Filipenses de Nuestra Señora de los Dolores, y no con el Obispado de Málaga, que se firmó el 21 de octubre de 2015, para la Realización y Financiación de la Obras de Restauración.

“Vinieron al Ayuntamiento a pedirnos la colaboración y casi un SOS, porque tenía una plataforma encima del arco por el peligro que suponía los desprendimientos”, ha comentado el regidor antequerano.

Entre las muchas peticiones que llegan al Ayuntamiento, tanto Ana Cebrián,  como responsable del Patrimonio Histórico, como el alcalde de Antequera y los técnicos del Área de Patrimonio Histórico vieron que esta obra era “prioritaria”.

Por febrero de 2016 se presupuestó y se libró una cantidad de 100.000 euros, tanto para esta obra como para otras, como la fachada de la Iglesia de Santiago. Y, ya en julio de 2016 se comenzaron las obras de la fachada de la iglesia de las ‘Recoletas’.

“No se trata de solo una obra, del hecho de una construcción, sino que lleva un estudio detallado, tanto por el área de Patrimonio Histórico como por el estudio de arquitectura de Marcos Sánchez, arquitecto antequerano, y que hacen una labor concienzuda de estudio, de investigación y de la recuperación de todos los elementos ornamentales que decoran la fachada”, ha expresado Barón.

En el convenio, quedó constancia de que la orden de las Filipenses se hacía cargo tanto de los materiales y andamiajes, como de los honorarios de la dirección técnica de la fachada. Así, el Ayuntamiento ha sido el “constructor, el promotor y el que ha aportado el personal, tanto de Patrimonio como las personas contratadas a través de las bolsas de oficiales de primera y peones especialistas en recuperación del Patrimonio Histórico”.

El alcalde expresado que “se ha recuperado una fachada preciosa y emblemática y a la vez hemos creado empleo”.

“A priori iba a ser una obra más corta y que parecía que íbamos a estar menos tiempo, pero ha sido una obra muy compleja, porque la fachada estaba muy deteriorada”, ha explicado la concejal de Patrimonio Histórico, Ana Cebrián, que ha agradecido a todo el personal por su implicación.

Cebrián también ha agradecido a la congregación por el esfuerzo que le ha supuesto a la orden afrontar la magnitud de la obra. “Ellas son una orden muy humilde y han afrontado una obra que normalmente hace el Obispada. En este caso han sido ellas las que se han hecho cargo con verbenas, rifas y demás”, ha expresado.

Rafa, del Centro de Patrimonio ha comentado la “satisfacción” con respecto a la obra final, ya que ha sido “muy complicado, porque estaba peor de lo que en un principio estaba previsto”.

“Una vez estudiadas las patologías, se comenzó con una preconsolidación de las partes que estaban a punto de desprenderse y que eran testigo para poder recuperar las molduras”, ha comentado Rafa.

Tras esto se llevó a cabo una limpieza superficial, para consolidar en profundidad e ir reconstruyendo cada zona, que se ha llevado a cabo con un mortero específico para que cada piedra tenga su color igual al inicial. Durante el trabajo se han encontrado que los morteros eran los originales, solo tenían añadidas las juntas.

De las obras, ha quedado por terminar el portón y los escalones, ya que se encontraban los andamios puestos. Una vez que se han quitado se procederá a terminar la parte baja de la fachada.

La orden ha agradecido al Ayuntamiento su colaboración y las demás personas que han colaborado para que esto pueda desarrollarse. “Estamos muy contentas y agradecemos al claustro de profesores, a padres, a la gente que ha dado donativos. Además estamos haciendo rifas y verbenas para poder sufragar los gastos, porque somos una congregación muy pequeña”.

Iglesia de las Recoletas restaurada

Inicio

Desde 2015, el Ayuntamiento de Antequera inició un ‘Expediente de deber de conservación por mal estado de la fachada principal de la Iglesia’.

Mediante este expediente se observó “el mal estado que presentaba fundamentalmente la parte superior de la fachada, con una desintegración progresiva de la piedra arenisca de la sillería de las cornisas de remate del primer cuerpo, ya por encima de su portada de piedra caliza, así como de las cornisas del segundo cuerpo superior de la fachada”. También, están afectadas de idéntica forma “los elementos arquitectónicos y ornamentales de dicha zona, tal como los basamentos o repisas de las dos hornacinas laterales, relieves tallados en piedra y recercado que bordean la ventana o hueco cenital y otros elementos decorativos”.

Las religiosas Filipenses adoptaron las medidas cautelares pertinentes, para eliminar el peligro de pequeños desprendimientos de la fachada. Para ello, colocaron una marquesina de protección con la anchura de la portada y vuelo de 2,25 metros.

Las obras han tenido lugar entre junio de 2016 hasta octubre de 2017 y se han llevado a cabo por trabajadores de los servicios operativos del Centro de Patrimonio Histórico Municipal de Antequera, dirigidos por el restaurador Rafael Ruiz de la Linde y bajo la dirección técnica del arquitecto Marcos J. Sánchez Sánchez y el arquitecto técnico Municipal Manuel Cruz Sánchez.

Historia

Este templo, lo fundó la Compañía de Jesús en Antequera (Jesuitas), en el año 1599, aunque en un principio el emplazamiento fue distinto al actual, que lo ocuparían en el año 1611.

La actual iglesia de Nuestra Señora del Loreto comenzó a construirse en el 1693, para sustituir a la primitiva, que se quedó demasiado pequeña. La fachada de 1695 fue obra del arquitecto y escultor Melchor de Aguirre y se concluyeron en el año 1699.

Se trata de una fachada realizada íntegramente en piedra de sillería, como exigía el concepto de prestigio externo que tenían los Jesuitas.

En el año 1767, los Jesuitas abandonan la iglesia y el colegio, que durante un tiempo se utilizó algún tiempo como sede de la Colegiata. Tras esto, se albergaron las Agustinas Recoletas (nombre popular por el que le conoce en la actualidad) y, finalmente, las religiosas Filipenses de Nuestra Señora de los Dolores, que lo ocupan en la actualidad.

Esta iglesia es encuentra incluido dentro del Catálogo de Bienes Protegidos del centro histórico de Antequera del Plan Especial de Protección, Reforma Interior y Catálogo de Antequera.

Iglesia de las Recoletas restaurada

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