Un equipo de arqueólogos y arquitectos trabajan para la conservación de este Bien de Interés Cultural del S.IX que está prácticamente en ruinas

El Ayuntamiento de Campillos, a través de la Concejalía de Urbanismo, está colaborando con los trabajos encaminados a la rehabilitación y conservación de una mezquita construida en el siglo IX que se ubica en el término municipal, compartido con el de Antequera, y cuyo estado es prácticamente ruinoso.

Sobre esta infraestructura de más de mil años de antigüedad se construyó en el siglo XVI un cortijo que tomó su nombre, el Cortijo de las Mezquitas. El edificio fue declarado Bien de Interés Cultural en 2008 y, dado su mal estado y el serio riesgo de derrumbe, el Ayuntamiento lleva bastante tiempo realizando gestiones que permitan trabajar en su recuperación.

Desde el año pasado, y con conocimiento de la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía en Málaga y la propiedad, el Ayuntamiento está ayudando en tareas de mantenimiento y conservación del BIC, como son las de desbroce, reposición de vallado metálico perimetral y arreglo de la puerta de entrada principal para evitar acciones vandálicas.

Durante la semana pasada, y gracias al proyecto “IS_LANDAS Islamicate landscapes in southern Andalusia and western Sicily: patterns of change in settlements and rural communities between Late Antiquity and the Islamic age”, liderado por el doctor Angelo Castrorao Barba, del Instituto de Arqueología y Etnología-Academia de Ciencias de Polonia, y financiado gracias al programa PASIFIC, se han iniciado actividades de investigación en esta construcción.

El equipo de arqueólogos y arquitectos investigadores que ha estado trabajando en el edificio está formado por María de los Ángeles Utrero Agudo (EEA/EEHAR, CSIC), Pedro Gurriarán Daza (Yamur Arquitectura y Arqueología SL), José Ignacio Murillo Fragero (Urbe pro Orbe), Angelo Castrorao Barba (IAE-PAS) e Irene Caracuel Vera (Universidad de Murcia).

El Ayuntamiento de Campillos ha colaborado en esta fase cubriendo el alojamiento del equipo investigador, además de prestar ayuda en tareas auxiliares como desbroce de las zonas de estudio o apoyo con grupo generador para uso de puntos de luz, entre otros.

Este equipo se ha dedicado a analizar durante casi una semana la secuencia estratigráfica de la arquitectura de la mezquita, construida en la época altomedieval. Este estudio del edificio supone un paso fundamental en la planificación de futuras investigaciones de excavación funcionales para resolver las incógnitas sobre la articulación de la mezquita y sobre la secuencia de este yacimiento.

“La metodología que hemos aplicado estos días es lo que se conoce como arqueología de la arquitectura y lo que intentamos es estudiar el edificio de un modo arqueológico para entender su evolución, es decir, cuándo se construye, cómo se transforma en el tiempo, cómo esas transformaciones implican que se le añadan cosas y se transformen elementos, y entender cómo ha llegado hasta nosotros”, afirmó María de los Ángeles Utrero.

Angelo Castrorao, a su vez, apunta que el siguiente paso de esta investigación, una vez se conozca la secuencia del edificio, es estudiar el entorno y el posible yacimiento que puede encontrarse a su alrededor: “Entender la secuencia estratigráfica de ocupación de este lugar y del entorno y ver si hay una continuidad y qué tipo de continuidad existe entre la época romana y el periodo islámico, cuando se construye la mezquita. La idea es investigar no solo el edificio en sí, también verlo como yacimiento estratigráfico y entender bien la secuencia histórica”.

Para el próximo mes de octubre este equipo de investigación tiene prevista otra fase del estudio que podría incluir el inicio de las excavaciones y otros trabajos de conservación.

El Ayuntamiento de Campillos ya se ha ofrecido a seguir colaborando. Por otro lado, el Consistorio ha solicitado un nuevo informe de conservación a la empresa YAMUR, que ha participado en este estudio, y que ya ha sido enviado a la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía. El informe apunta que las nuevas patologías encontradas “afectan a elementos estructurales que pueden ocasionar el colapso y ruina de partes constructivas altomedievales muy significativas. El estudio continuado del edificio demuestra que se trata de lesiones vivas y cuya gravedad se acentúa rápidamente”.

“Estamos ante un patrimonio histórico que está próximo a sufrir un deterioro irreversible si no se actúa urgentemente”, insiste Diego Lozano, concejal de Urbanismo de Campillos, que ha visitado esta edificación durante estos trabajos para conocer de primera mano el desarrollo de los mismos.

El Ayuntamiento, dada la situación, y para que se puedan cubrir las necesarias obras urgentes de consolidación y protección, va a destinar una partida de 30.000 euros en los presupuestos de 2022 y se compromete a aportar otra cuantía en 2023. “Estamos muy preocupados por el estado de la mezquita y dispuestos, con el aporte de esta cuantía, a evitar su colapso. Tenemos que ser responsables con el patrimonio y mantenemos la mano tendida a la propiedad y a la delegación de Cultura para asumir la importante responsabilidad de abordar los necesarios proyectos de conservación de este BIC, así como la búsqueda de financiación pública que garantice su futuro”, asegura el edil campillero.

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