La Cofradía de la Pollinica ha vuelto a lucirse en su paso por Antequera un Domingo de Ramos. Una procesión muy especial y esperada, ya que es la primera de una Semana Santa que llega tras dos años de pandemia.

Los nervios y la emoción estaban a flor de piel. Los cofrades alababan las imágenes y auguraban, ya desde primera hora de la tarde con el desfile de Armadilla, lo que sería la salida procesional. El desfile tuvo su inicio a las cinco y cuarto de la tarde en el Coso Viejo para continuar por las calles Encarnación, Calzada, Diego Ponce, Lucena y San Agustín.

Debido a las obras en la calle Infante Don Fernando, este año la procesión tuvo que cambiar el itinerario y no pudo pasar ante la Patrona y Alcaldesa Perpetua, Ntra. Sra. de los Remedios Coronada, por lo que en la mañana del Domingo de Ramos el hermano mayor y miembros de la Junta de Gobierno acudieron hasta el Santuario Mariano para realizar la tradicional ofrenda floral. Además, la procesión siguió un recorrido alternativo elegido por la cofradía ya que en 2007, cuando fue beatificada Madre Carmen, siguieron este trayecto todas las cofradías a excepción de ellos, por lo que no quisieron perder la oportunidad.

Así pues, a las seis de la tarde tendría lugar la salida, desde San Agustín, continuando por San Sebastián, Carrera de Madre Carmen, Cristo de los Avisos, Santa Juana Jugan, plaza Fernández Viagas, Santa Clara, Duranes, Lucena, Medidores, Tintes, Encarnación, plaza San Sebastián, Infante Don Fernando y a su templo, donde tuvo lugar el encierro a las once menos cuarto. Cabe destacar que en el tramo comprendido entre la iglesia de la Encarnación (calle Encarnación) y plaza de las Descalzas ,la estación de penitencia transcurrió en silencio, dando así posibilidad a que pudiera ser contemplada por aquellas personas con discapacidad, problemas auditivos, bebés o personas mayores.

Con respecto a las novedades de este año se encuentran el tallado de la canastilla trasera de Jesús de Jerusalén y el trono de María Santísima de Consolación y Esperanza, que ha estrenado el dorado de la barquilla y la enredadera trasera y delantera de palma y olivo en plata. Además, la cofradía ha estrenado unos faroles antiguos que han sido restaurados.

Cómo no podía ser de otra forma, la procesión contó con un gran acompañamiento musical. Entre La Pollinica y el Señor se ubicó la Agrupación Musical de Marbella y detrás de la Virgen, la Asociación Musical San Isidro Labrador de Churriana.

Fundada en 1950, esta cofradía es una de las más importantes de la localidad. Sería en el año 1956 cuando incorporó el paso de la Virgen, María Santísima de la Consolación y Esperanza, bella imagen de candelero de finales del siglo XVII. Entre sus elementos más característicos está el gran número de jóvenes que la acompañan, portando trajes de hebreos y palmas y ramas de olivo bendecidas.

La pandemia supuso un duro golpe para todos los cofrades, pero por fin se ha podido volver a disfrutar de este Domingo de Ramos, un día cargado de fe y sentimiento que ha conseguido llenar el corazón de una ciudad que esperaba con afán la llegada de este día y que ahora aguarda con ilusión hasta el próximo año.

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