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La pintura de tu coche es un elemento bastante resistente, sobre todo la de los coches actuales, pero no esta exenta de cuidados… Las condiciones ambientales, el uso cotidiano y algunos hábitos que tenemos los usuarios de automóviles perjudican, de forma progresiva, el el buen estado y apariencia de la pintura. Para cuidar la pintura de tu coche y mantenerla como el primer día durante muchos años te sugerimos que revises los siguientes 10 consejos:
  • De vez en cuando un lavado rápido no viene mal

Porque no es algo complicado ni que requiera demasiado tiempo por nuestra parte. Podemos elegir entre un lavado a mano tradicional, un lavado rápido con pistola de presión o introducirlo en el túnel de lavado. Incluso podemos compatibilizarlo con nuestras tareas diarias y dejarlo en un centro de lavado donde por un par de euros más de los que gastaríamos nosotros, y ahorrándonos el tiempo, nos dejarán el vehículo impecable.
 Es imprescindible realizar un lavado cada 4/6 semanas, ya que el lavado resulta indispensable para eliminar las sustancias dañinas que se depositan sobre la pintura de nuestro coche

  •  No pasar nunca paños o plumeros en seco

No es raro ver de vez en cuando a conductores en edad avanzada que poseen coches con bastantes años pero que usan poco, con un plumero retirándole el polvo que se ha podido acumular al estar estacionado en un garaje. Esta acción, al igual que los túneles de lavado, arañan la pintura y estropean el aspecto general de ella.
En estos casos en los que no hay suciedad y sólo polvo, lo mejor es darle un pequeño lavado con la manguera a presión para luego secar, quedando de nuevo impecable.
  •  Eliminar rápido los “restos de aves”

A veces, las aves prueban puntería con nuestros vehículos. Tras el pertinente cabreo, lo mejor es acudir cuanto antes a una zona en la que podamos quitar los restos adecuadamente porque a no ser que sea muy reciente, una vez seco nos podrá arañar la pintura si intentamos quitarlo sin empaparla bien en agua. Si lo dejamos, corremos el riesgo de que la pintura sufra desperfectos por la acción de los ácidos.

  •  Detrás de las orejas también se lava

Tal y como nos decía nuestra madre, detrás de las orejas también hay que lavarse. Y en este caso, hablamos de los pasos de rueda y parte baja de la carrocería, donde suele acumularse suciedad con el paso de los kilómetros.
Para ello lo mejor es coger una lanza de agua a presión y pegarle una buena repasada. Pero ojo con los discos de freno y no aplicarle el agua fría directamente porque si están calientes, corremos el riesgo de doblarlos con el choque térmico.

  •  La sal para la comida y en poca cantidad

Si es invierno y atravesamos una zona montañosa en la que las máquinas de conservación de las carreteras han esparcido salmuera para evitar la formación de hielo, tendremos que lavar el vehículo en cuanto podamos.
La salmuera, derivada de la sal, es muy perjudicial para la pintura y para la chapa de nuestro vehículo. De igual modo y aunque en España está prohibido, si nuestro vehículo circula por una zona de playa con agua salada, debemos proceder igual para evitar disgustos dentro de unos años.

  •  Dar cera, pulir cera

Así aprendió el pequeño Da-Da-Da-Daniel San de Kárate Kid a defenderse de los matones y ganar la competición de artes marciales. Pero antes de la posición de la gruya tuvo que encerar muchos coches y pintar muchas vallas.
La cera, además de realzar el color del vehículo y disimular los arañazos superficiales, crea una superficie por encima de la laca que protege la pintura que disminuye la acción de los elementos sobre la pintura. Por ello de vez en cuando no está de más.

  •  Una descontaminación para quitar asperezas

Con el paso del tiempo, la polución y demás agentes externos se adhieren a la pintura. Por ello se puede realizar lo que se denomina una descontaminación con la que la pintura volverá a tener al tacto un aspecto liso y suave como si estuviese recién pintado y en colores claros, eliminaremos esos pequeños puntos de color marrón/óxido que han decidido viajar con nosotros de gratis.

  •  Pulir de vez en cuando

Si nuestra pintura está envejecida, una pulida puede ser la solución para volver a tener el coche como el primer día. Eliminaremos la mayoría de arañazos superficiales, reavivaremos el color y parecerá otro vehículo.
Lógicamente como eliminamos parte de la laca original, no lo podemos hacer todas las semanas pero como solución antes de tener que repintar es perfectamente válida. Eso sí, realizado por profesionales.

  • Estaciona el coche ne garaje a ser posible

Parece un tópico pero es obvio que es la mejor manera de proteger, no solo el exterior, sino también el interior de tu coche.
Estando a cubierto, la pintura de tu coche queda protegida de los fenómenos atmosféricos, resinas de algunos árboles, excrementos de aves y insectos, de los rayos ultravioleta del sol y, si el garaje es privado, de los actos vandálicos…
No obstante, conviene resaltar algunos aspectos con los que tienes que tener cuidado si aparcas en un garaje:
– En algunos Parking públicos las plazas son demasiado estrechas y otros usuarios pueden dañar la pintura de tu coche al entrar y salir de sus vehículos. Procura evitarlos o busca las mejores plazas aunque estén mas lejos.
– Los garajes situados en los sótanos de edificios suelen tener tuberías y conductos en el techo que a veces gotean; este goteo, si cae sobre la pintura de tu coche, puede provocar manchas muy difíciles de eliminar. Verifica que no haya charcos en el suelo antes de estacionar.

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