Miguel Lolas, el influencer agrícola que cuenta a través de las redes sociales la realidad del campo antequerano

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Un teléfono móvil apoyado sobre un cajón de patatas. Las manos llenas de tierra. Miguel Lolas graba un vídeo más antes de seguir con la faena. No hay guion ni maquillaje: solo el surco, el sistema de riego y su voz explicando lo que está haciendo.

Miguel Lolas, agricultor de 18 años en la Vega de Antequera, ha convertido su cuenta de Instagram, @agrololas, en un escaparate de la agricultura que se trabaja cada día en la comarca. Desde el pasado mes de mayo, sus vídeos han acumulado hasta 81.000 visitas, sin más pretensión que, según explica, mostrar «la dura realidad del campo».

Miguel no llegó al campo por casualidad. La explotación que trabaja ha pasado de generación en generación: primero su abuelo, después su padre y su tío, y ahora él.

«Eso viene de generaciones en generaciones, de mi abuelo, que tenía campos, después pasó a mi padre, a mi tío, y ahora en un futuro pues pasará a mí», relata Miguel Lolas, agricultor de la Vega de Antequera.

La idea de abrir una cuenta de Instagram surgió de la sugerencia de un amigo. «Me dijeron: hoy en día hay muchos influencers, prueba a crearte tú una cuenta de estas y a ver cómo te va», cuenta Miguel. Subió su primer vídeo y, según explica, «me fue muy bien y hasta ahora».

Miguel también mantiene una cuenta de TikTok, aunque reconoce que ha dejado de publicar allí. Su actividad se concentra en Instagram, donde ha ido documentando, mes a mes, el calendario de trabajo de la Vega de Antequera.

Espárragos, cebollas y trigo: el contenido que triunfa 

El contenido de @agrololas sigue el ritmo de las cosechas. Miguel empezó grabando la campaña del espárrago, mostrando cómo se corta y cómo funciona el sistema de riego de la parcela. Después llegaron la cebolla, el trigo y la patata.

«Cada día subiendo un vídeo de lo que encarte en el campo, porque todos los días no es de recoger una recolección. Es, por ejemplo, arar, sembrar, regar», explica el joven agricultor.

Esa es, precisamente, la intención de sus publicaciones: alejar la imagen idílica del campo y mostrar el esfuerzo real que hay detrás de cada producto, incluidos los precios que reciben los agricultores por su trabajo. 

Miguel es autónomo desde la mayoría de edad, una circunstancia que sorprende a buena parte de quienes le siguen en redes sociales. «La gente dice: tú estás loco, eres autónomo ya con 18 años trabajando», relata.

Frente a esa sorpresa, Miguel responde con naturalidad: «Yo me he criado en un entorno así familiar de mucho trabajo y ya como que a mí me gusta el trabajo mucho, yo no soy de estar parado».

El propio Miguel es consciente de que su perfil rompe con lo habitual en el mundo de las redes sociales, donde predominan los creadores de contenido de moda o cosmética. «Influencers de Antequera que yo sepa, no hay», afirma, en referencia a la agricultura como temática.

Esa singularidad conecta con una realidad que se repite en buena parte del campo malagueño: la falta de jóvenes dispuestos a continuar con las explotaciones familiares. Miguel defiende justo lo contrario de lo que durante años se transmitió en muchos entornos rurales. «Antes estaba muy mal visto. Si no quieres estudiar, al campo», recuerda.

En ese contexto, la actividad de Miguel funciona como un contrapunto: traslada a miles de personas ajenas al medio rural una imagen directa de lo que implica sostener la producción agrícola de la Vega de Antequera. Lo resume así: «Hoy en día el campo, si no hay gente, nadie come». 

Un mensaje dirigido a otros jóvenes

Miguel no oculta su intención de seguir ampliando su presencia en redes, aunque insiste en que su objetivo no es dejar el campo, sino compaginar ambas actividades. «Hay que apoyar mucho al sector primario», concluye, mientras sigue mostrando, vídeo tras vídeo, el trabajo diario de la Vega de Antequera.

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