Mollina acoge la mayor colonia británica del interior de la provincia con más de un millar de ingleses que han encontrado en este pueblo, de algo más de 5.000 habitantes, su particular paraíso. Más de 300 de estos «turistas sin retorno», como se definen algunos de ellos, viven en el complejo del Saydo a la entrada del municipio.

Es un recinto cerrado con casi 200 casas prefabricadas dedicadas exclusivamente a ingleses con un perfil determinado. «Son jubilados y prejubilados, la mayoría matrimonios que vienen buscando el buen tiempo y la calidad de vida que hay aquí», así define el responsable del complejo, Fernando Ortega, el éxito de su negocio. Lo comenzó hace 15 años, tras un bache económico. Empezó a fijarse en este sector y fue poco a poco multiplicando el número de casas y servicios.

Para los ingleses del Saydo, la colonia es mucho más que un asentamiento. Se ha convertido en una gran familia que comparte idioma, costumbres, deportes y hasta un mercadillo, cada miércoles, en el que encontrar aquellos productos de una Inglaterra que la mayoría asegura no añorar. «No me he dejado nada allí, ésta es ahora mi familia y disfrutamos de lo mejor de España», asegura Lyrre Watkin que vino de vacaciones y ya nunca volvió a su país.

Aunque muchos de ellos llevan más de diez años en España no han aprendido español. Lo cierto es que los ingleses del Saydo reconocen que no tienen mucha relación con los españoles, y su vocabulario no pasa del hola y adiós. La explicación es sencilla: la mayor parte del día viven en el complejo y sus relaciones son con los compatriotas.

Así, el día a día se desarrolla en horario inglés, las noticias en el Saydo se ven en inglés, los periódicos y la biblioteca están en el mismo idioma y también las indicaciones del complejo. En definitiva, una pequeña Inglaterra en el sur de España. «He comprado una forma de vivir que me encanta y que creo que es un auténtico paraíso. La tranquilidad, el buen tiempo y el nivel de vida es mucho más económico y sobre todo, el sistema sanitario es excelente», asegura Mal Evitts, una exadministrativa que llegó a Sierra de Yeguas y conoció entonces el Saydo, el lugar que asegura, ahora es su «hogar».

Aunque sus costumbres no han cambiado conocen bien la cultura del país que los acoge y por eso saben que no podrían convivir con españoles. Para ellos, el Saydo es una forma de vida que no concuerda con el bullicio o la fiesta con la que asocian a la mayoría de los españoles. A pesar de todo, reconocen que disfrutan de lo mejor de la gastronomía, sin dejar de comprar sus productos, y todos ellos respetan nuestro estilo de vida. Eso sí, sin compartirlo.

«Los españoles son muy alegres y acogedores. Tenemos algunos amigos en Archidona y nos gustaría que vinieran más por aquí para aprender algo de español, pero la mayoría del tiempo estamos en Saydo», apunta Pamela Warwick, una turista que comenzó su andadura en la Costa del Sol y que terminó por reconocer que lo suyo era la tranquilidad de las zonas de interior.

Actualmente el complejo vive un repunte gracias a la labor de Fernando Ortega, el gerente, que ha sabido adaptar el Saydo, un negocio que comenzó siendo un «chiringuito», a la vida de sus inquilinos.

Además, hace unos días Saydo inauguró la primera pista de bowling green de la comarca, un deporte parecido a la petanca muy extendido entre los británicos y que ahora tendrá al complejo como lugar de referencia.

Junto a los residentes del Saydo, Mollina se ha convertido en el lugar elegido por centenares de ingleses para pasar la vejez. En total más de 1.100 británicos están empadronados en este municipio, según los últimos datos del Ayuntamiento. Conscientes de la importancia que tiene esta colonia, el Consistorio ha creado una oficina que ayudará a los británicos a tramitar asuntos administrativos, a hacer todo tipo de gestiones en el pueblo o fuera de él, e incluso acompañarles en las visitas médicas.

La medida es apoyada por el Ayuntamiento pero el coste de la persona que trabajará en el servicio será sufragado por los usuarios británicos: 10 euros al mes de cuota.

«Al no dominar la lengua española ni conocer los trámites burocráticos de aquí este servicio es imprescindible para su día a día», asegura Francisco González, alcalde de Mollina, quien también ha puesto en marcha una nueva parada de autobús justo al lado del Saydo para «mejorar las comunicaciones entre esa zona y el propio centro del pueblo, Antequera y el resto de la comarca». Mollina, un pueblo de málaga que acoge a su vez un pequeño pueblo de la verde Inglaterra. O casi.

El cartero y la cabina roja no faltan

Tienen todas las comodidades de una pequeña ciudad. A diario un cartero les recoge la correspondencia y se las deja en los buzones. Los ingleses pagan una cuota anual y disfrutan de piscina, pista deportiva, bar y restaurante, cartero, biblioteca, salones de juego, de reunión y el mantenimiento del recinto, asfaltado y acondicionado, es decir, un pequeño pueblo inglés.

El nombre de las calles, las marcas de coches, el cuidado de los jardines, y hasta una cabina roja típica inglesa recibe a los visitantes. Para ser usuario debes cumplir un perfil, pero sobre todo, ser inglés.

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