Panda actuando en el Festival de Verdiales de Villanueva de la Concepción

Un total de 13 pandas acudirán mañana al Festival de Verdiales de Villanueva de la Concepción, que cumple su edición número 37. Con todas ellas los asistentes a este evento podrá escuchar tres estilos tradicionales de esta música: Montes de Málaga, Almogía y Comares.

A partir de las 19:00 horas está previsto que comience este festival, que tendrá como epicentro la plaza Gracía Caparrós. Desde su llegada, las pandas recorrerán algunas de las calles de este municipio para rendir homenaje a las principales figuras relacionadas con esta manifestación de la cultura y la tradición malagueña.

Una vez finalizado el festival, declarado en 2011 Fiesta de Interés Turístico de Andalucía y más tarde Fiesta de Singularidad Provincial de la Diputación, el evento continuará hasta altas horas de la madrugada con grupos volviendo a unirse a los vecinos para cantar y bailar por las calles del municipio, donde además se podrá degustar productos típicos.

Desde la Diputación de Málaga se quiere poner en valor este festival de verdiales, cuya antigüedad se remonta hasta casi tres décadas antes de que Villanueva de la Concepción se disgregara del municipio de Antequera.

 

Folclore malagueño

Como recuerdan desde el organismo provincial, el verdial es una manifestación propia de la cultura popular malagueña, de una cultura campesina que viene de siglos y de la que es difícil establecer el origen debido a la falta de documentación escrita y de referencias históricas. Algunos autores, entre ellos José María Bonald, señalan permanencias de formas arcaicas y moriscas en el verdial, mientras que Julio Caro Baroja mantiene que las fiestas de verdiales son una manifestación colectiva del pueblo que se remontan a un origen ancestral y prerromano.

Existen tres estilos de verdiales: el de los Montes de Málaga, el más antiguo de todos, es el más seco y simple de ritmo, pero también se trata debido a su sencillez y rudeza de un estilo difícil de interpretar correctamente. A continuación, el alegre estilo de Almogía, donde el violín cobra un gran protagonismo con una fina melodía y profusión subías, y en donde los platillos, batidos a tres golpes y gran velocidad, elaboran unos curiosos adornos de gran vistosidad. Por último, procedente del morisco, el estilo de Comares, es donde aparecen el laúd, e incluso, la bandurria.

 

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