Aunque la situación de las residencias de mayores en la crisis del coronavirus está siendo complicada en muchos casos, el centro de Archidona no cuenta a día de hoy con ningún contagio. Esto lo atribuyen a la preparación de protocolos de prevención y actuación sobre los que trabajaron con antelación al Estado de Alarma.

«Cada vez que nos ven, se sueltan las manitas, y cuando nos damos la vuelta, se las vuelven a coger». Paco y Carmen no entienden por qué, si están tan cerca, no pueden estar juntos. Pero el metro y medio de distancia de seguridad que les separa no impide que todos los días intenten-con disimulo- alargar los brazos para darse la mano y seguir conociéndose como lo hacían antes. Aunque al personal le encantaría dejarlos sentarse el uno al lado del otro como de costumbre, no pueden, así que les piden que den buen ejemplo al resto de sus compañeros de la Residencia de Mayores de Archidona de la Fundación Gerón hasta que el Estado de Alarma por coronavirus termine.

Los 82 residentes y los 62 trabajadores del centro dieron negativo en los test rápidos realizados por el personal sanitario de la Junta de Andalucía que se desplazó hasta la residencia el pasado 11 de abril. “Los test los hicimos por turnos, por lo que tardamos unas cinco horas para evitar aglomeraciones”, cuenta Isabel Ales Morillo, directora. Aparte, desde el 10 al 15 de abril, todos los trabajadores se hicieron los PCR, siendo los resultados conocidos hasta ahora, negativos. “Nos citaron personalmente a cada trabajador en el Hospital de Antequera y nos han ido comunicando los resultados por teléfono”.

Aunque a fecha de hoy el centro no cuenta con ningún caso de coronavirus, desde el principio se han mantenido las medidas de higiene, prevención y seguridad. Los trabajadores tienen que dejar constancia de que no tienen fiebre ni padecen ningún síntoma antes de ir a trabajar. Antes de entrar en el centro, el personal se desinfecta el calzado en el parking y luego en la zona de vestuario- que no pasa por la entrada- se cambian de ropa y se ponen el uniforme de trabajo, mascarilla y guantes “que se van cambiando y desinfectando constantemente”. Ya en planta, comienzan su jornada de ochos horas manteniendo las distancias entre compañeros y siempre usando protección.  A la hora de ir a casa, se duchan en el centro, y se llevan el uniforme para desinfectarlo con agua caliente para su siguiente uso. “Si se diera un caso de Covid, no se lo podrían llevar”.

El centro cuenta con una zona de aislamiento y con personal dedicado exclusivamente a casos de Covid-19 o con síntomas

La directora cuenta que están dotados de material suficiente gracias a las donaciones realizadas por el Ayuntamiento, asociaciones y vecinos del municipio así como por parte del Hospital que les está suministrando- desde finales de marzo y todo abril- 100 mascarillas y 200 guantes semanales.

El pasado mes la Unidad Militar de Emergencias (UME) se desplazó a la localidad para entre otras labores, desinfectar la fachada y exteriores de la residencia hasta en dos ocasiones. “La limpieza y desinfección interna del centro la realizamos nosotros  a diario de manera exhaustiva a través de un protocolo porque que alguien externo entre, supone un riesgo, y todo lo que suponga un riesgo hay que evitarlo”.

La residencia está distribuida por nivel de dependencia cognitiva y física. “No es lo mismo un mayor válido que es independiente y se puede mover siendo consciente de todas las medidas de prevención, que una persona con alzheimer que está todo el día deambulando y hay que estar más pendiente de él”.

Además,la gran capacidad del centro  les ha permitido sectorizarlo de tal forma que cuentan con una zona de aislamiento en el caso de que se diera un caso de Covid-19 o por prevención. De hecho, un mayor que tuvo que ir al hospital a hacerse una radiografía por una caída, se encuentra en aislamiento preventivo de 14 días desde entonces. “El mayor no tiene que entrar por donde están el resto de usuarios y trabajadores, sino que cuentan con una entrada directa a la zona de aislamiento”. Estos casos son atendidos por “el gabinete de crisis”, que trabaja únicamente con ese sector para que no se mezcle con los demás técnicos, trabajadores y residentes.

Los mayores se preocupan más por sus familiares que por ellos mismos

“Su rutina no se ha visto muy afectada, hemos intentado que hagan su vida lo más normal posible, pero sí es verdad que están notando el que no puedan ver físicamente a sus familiares”, explica Sara Lara Ruiz, enfermera. Algunos lo llevan mejor y otros peor, están inquietos porque se preguntan si sus seres queridos estarán bien. “Se preocupan más de cómo estarán sus hijos, sus hermanos o sus sobrinos antes que de ellos mismos”.

En el centro disponen de un sistema de videoconferencia para realizar videollamadas con el ordenador y cuentan con tres teléfonos móviles disponibles las 24 horas del día para recibir llamadas de los familiares. “La familia puede llamar a cualquier hora porque además eso es lo que ellos más necesitan”. Además, recientemente la Diputación de Málaga les facilitó otro teléfono móvil gratuito para realizar videoconferencia a con los familiares.

Desde el centro están en continuo contacto con las instituciones, pues consideran la transparencia muy importante. Todos los lunes tienen una comisión de seguimiento con la alcaldesa y el resto de partidos políticos.  A diario informan de la situación del centro a la Guardia Civil de Archidona, a la Unidad de Residencias de la comarca, a Inspección y a Delegación. Y semanalmente mandan un comunicado vía whatsapp a todos los familiares.

“Todos estamos en contacto. Somos trabajadores pero los consideramos como familiares. En medio de la tormenta y todo lo que se ve en la tele, queremos que confíen en nosotros como profesionales. Estamos luchando día a día, tenemos un protocolo y un plan de actuación muy fuerte y se están viendo los resultados. En el caso de que se de un caso,estamos preparados”.

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