Decenas de cámaras de fotografía, de vídeo y teléfonos móviles inmortalizan cada día el paso de los tronos de la Semana Santa en Antequera. Y entre toda esta tecnología se ha podido ver un dispositivo algo más especial: cámaras capaces de grabar en 360 grados y a máxima resolución.

Con ello se ha querido recoger todo lo que ocurre alrededor de las ‘vegas’: la espectacularidad de ver subir tronos a la carrera por cuestas, el esfuerzo de los hermanacos, antequeranos y visitantes corriendo delante y tras los Sagrados Titulares… Todas las perspectivas posibles para dar a conocer con todo su esplendor esta Fiesta de Singularidad Turística Provincial, en el futuro centro temático sobre esta tradición, que el Ayuntamiento y la Agrupación de Cofradías y Hermandades de Semana Santa quieren poner en marcha.

Sin embargo, la grabación no sólo se ha llevado a cabo en las ‘vegas’, también recogieron otros momentos que centran una mayor atención ciudadana. Así, operarios con este dispositivo se pudieron ver este Viernes Santo en la Plazuela de Santo Domingo para captar la salida procesional de la Cofradía del Dulcísimo Nombre de Jesús y Nuestra Señora la Paz.

Emoción contenida se pudo ver en los rostros de muchos de los cofrades que arroparon el comienzo de la Estación de Penitencia. ‘Arribas’ en el momento de subir los tronos a los hombros se dedicaron a quien fuera hermano mayor de insignia del Dulce Nombre de Jesús, Antonio Cordón Ríos, fallecido el pasado mes de enero.

Decenas de personas abarrotaron el entorno del Convento de Santo Domingo para ver salir por su puerta a los cuatro tronos que que la también conocida como Cofradía de ‘Abajo’ pone en la calle: el Niño Jesús Perdido, el Dulce Nombre de Jesús, el Cristo de la Buena Muerte y de la Paz y Nuestra Señora de la Paz; acompañados por miembros del Tercio de Armada de la Infantería de Marina y la Banda Municipal de Música de Casabermeja.

Con un primer esfuerzo comienza los hermanacos de esta cofradía, superando las escalerillas de la plazuela que acceden a la cuesta del Viento. Desde ahí se dirigieron hasta la plaza de San Sebastián para continuar su Estación de Penitencia, en la que no se encontrarían hasta el Convento de Madre de Dios con la Archicofradía de la Santa Cruz en Jerusalén, Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima del Socorro. Parte del itinerario separado por parte de ambas cofradías ha sido una de las novedades presentadas este año, donde tampoco hubo el habitual encuentro que ambas tallas marianas protagonizaban en la plaza de San Sebastián, aunque sí lo hicieron los cuatro tronos de la Cofradía de ‘Abajo’.

Lo que no ha cambiado ha sido el acompañamiento musical de la también llamada Cofradía de ‘Arriba’: el Regimiento de Infantería Ligera de Regulares número 52 de Melilla y  la Banda de Cornetas y Tambores ‘Jesús Nazareno’ de Fuente Palmera (Córdoba), la Banda de Música de Villa de Otura (Granada). Tampoco faltó la ‘despedida’ en la Citarilla entre Nuestra Señora de la Paz y la del Socorro, durante la primera parada que hace el trono mariano de ‘Abajo’ en su ‘vega’, antes de finalizar su Estación de Penitencia en la plaza del Portichuelo.

Minutos antes, los tres tronos de esta cofradía se mecieron al son de las marchas procesionales en la plaza de San Sebastián. Y volvieron a repetir junto a la Iglesia de Santa María de Jesús, bajo las notas de ‘Socorro, Reina del Portichuelo’, antes de que vecinos y devotos pudieran despedirse de su ‘Socorrilla’ en esta madrugada.

Recogimiento
No han podido salir con las luces de las calles apagadas, como querían, pero sí con el recogimiento que profesa la Cofradía de Nuestra de la Soledad, Quinta Angustia y Santo Entierro, la única de silencio de toda la Semana de Pasión antequerana.

Tras recorrer las calles de la ciudad a continuación de las Cofradías de ‘Abajo’ y de ‘Arriba’ otros años, esta hermandad ha decidido volver este Viernes Santo a un horario más tradicional, realizando así buena parte de su Estación de Penitencia pasada la medianoche.

Un trío de capilla tras la Cruz Guía, única que procesiona en un trono, ha sido el único acompañamiento musical de esta cofradía, marcada por la sobriedad. El sonido de un tambor y el rezo del rosario rompían el silencio al paso del Cristo yacente. Tras Él, la Soledad, cerrando el cuerpo procesional de la última cofradía de Pasión de esta Semana Santa antequerana.

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