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Virgen de los Dolores, en la plaza de Santiago.

El Jueves Santo antequerano se iniciaba bajo un sol brillante y con una temperatura un tanto más baja que en días anteriores. La Cofradía del Consuelo era la primera en realizar su salida desde la iglesia de San Pedro pasadas las seis y media de la tarde. El Cristo de la Misericordia encabezaba el cortejo procesional estrenando seis cartelas realizadas por Juan Vega Ortega.

Por su parte, Nuestra Señora del Consuelo estreno su trono de palio en su primera fase, en la que se han desarrollado los arbotantes y el cajillo, aunque aún sin tallaje, obra de los talleres de Manuel Toledano. La estructura del palio “bastidor” con bambalinas, de los talleres de Joaquín Salcedo de Málaga, y la estructura de la peana, de los talleres Montenegro de Fuegirola, también lucieron en la procesión.

Ambos tronos se encaminaron tras la salida de su templo hacia la plaza de Santiago entre lluvias de pétalos y humo de incienso. En el citado punto se encontraron con la otra cofradía que procesiona en el Jueves Santo de la ciudad de los Dólmenes, la de Servitas.

En este caso, encabezaba la procesión el Cristo atado a la Columna, al que siguió la imagen conocida popularmente como el Jesús Caído. Cerrando el cortejo, el impresionante trono de la Virgen de los Dolores, que estrenaba la restauración de los cabezales de las andas, dorados por el antequerano Miguel Bueno.

Asimismo, la Virgen pudo lucir en su trono unas andas más amplias, dando cabida a 12 nuevos hermanacos. Además, se reforzaron los varales del palio para que el techo del mismo quedara mejor fijado, un trabajo realizado en los talleres de Cuvinal, en Antequera.

Tanto la Cofradía del Consuelo como la de Servitas volvieron a mostrar a los devotos la tradición de correr las Vegas, solo instantes antes del encierro.

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