
Tras las buenas sensaciones que dejó, pese a la derrota, el encuentro de Copa del pasado
martes, Los Dólmenes afrontaban este sábado una auténtica final en el Argüelles. Los
antequeranos llegaban con la necesidad de reencontrarse con la victoria y sumar dos puntos
fundamentales para poner fin a una dinámica de seis jornadas consecutivas sin ganar.
Enfrente, un rival directo como Amenabar Zarautz, que también llegaba a Antequera con la
urgencia de puntuar y dispuesto a poner las cosas difíciles a los verdes. Sin embargo, los de
Vidal tenían claro que era el momento de dar un paso al frente y confirmar que las
sensaciones coperas no habían sido casualidad para brindar a su afición la primera victoria
como local.
Primera parte de máxima igualdad
El encuentro arrancaba con dos equipos tanteándose y un intercambio de goles en ambas
porterías que inicialmente favorecía a los visitantes (4-5, minuto 5).
Una exclusión de Chica y una tarjeta roja a Dilan poco después complicaban las cosas de inicio
para los verdes, que perdían a uno de sus puntales defensivos para lo que restaba de partido.
Una circunstancia que el conjunto guipuzcoano aprovechó para abrir brecha en el marcador
(5-8, minuto 10).
Vidal no tardaba en solicitar tiempo muerto para reorganizar a los suyos, que lejos de bajar los
brazos conseguían mantenerse en el partido gracias al acierto de Corning, que anotaba tres
tantos consecutivos (8-11, minuto 15).
La madera se interponía una y otra vez en los intentos locales de acercarse en el marcador,
pero Corning seguía haciendo de las suyas desde el extremo y la línea de siete metros para
mantener con vida a los antequeranos. Los verdes aprovechaban además una superioridad
numérica para reducir distancias (11-13, minuto 20).
Los visitantes encadenaban una nueva inferioridad que pronto se equilibraba con otra
exclusión de Chía por parte local. Pese a ello, Los Dólmenes encontraron el camino para
igualar el encuentro gracias a un tanto de Julio Morgado (15-15, minuto 25).
Las exclusiones seguían sucediéndose en ambos conjuntos y, esta vez, una tarjeta roja a
Etxabe volvía a dar a los verdes la oportunidad de jugar en superioridad. Sin embargo, la
igualdad seguía siendo máxima y el encuentro llegaba al descanso con una mínima ventaja
visitante (17-18).
Final de infarto y los dos puntos se quedan en casa
Todo por decidir en una segunda mitad que arrancaba con un punto más de intensidad por
parte de los locales. Dos pérdidas consecutivas del conjunto vasco permitían a Los Dólmenes
darle la vuelta al marcador y ponerse por delante por primera vez en el encuentro (21-19,
minuto 35).
Los verdes conseguían ahora llevar la iniciativa, pero una exclusión de Jeremy y una pérdida
en ataque volvían a equilibrar las fuerzas (24-24, minuto 40).
A partir de ahí, el partido entraba en una dinámica de intercambios de goles, imprecisiones y
alternativas que impedían a cualquiera de los dos equipos despegarse en el marcador. La
tensión de lo que estaba en juego se hacía notar sobre la pista y la igualdad se mantenía
intacta (27-27, minuto 45).
El encuentro entraba en los últimos diez minutos con todo por decidir. Cualquiera podía
llevarse los dos puntos y cada balón se peleaba como si fuera el último, en un Argüelles que
rugía como nunca y vivía cada acción con máxima intensidad (29-29, minuto 50).
Tras un tiempo muerto solicitado por Vidal, los antequeranos daban un nuevo paso al frente y
conseguían alcanzar una mínima ventaja a falta de cinco minutos para la conclusión (32-31,
minuto 55).
Un Julio Morgado especialmente inspirado ampliaba la renta hasta los dos tantos, aunque
Zarautz reaccionaba rápidamente para volver a apretar el marcador.
Tocaba sufrir hasta el final, pero esta vez los verdes no estaban dispuestos a dejar escapar la
victoria. Tirando de carácter, garra y empuje, Los Dólmenes resistían en los últimos compases
para sellar un triunfo tan sufrido como necesario por 34-33.
Una victoria que supone mucho más que dos puntos. Los antequeranos recuperan
sensaciones, refuerzan la confianza y afrontan con otra perspectiva el último tramo de
competición antes del parón navideño.
A seguir la racha en Santander
La siguiente parada lleva a los verdes hasta tierras cántabras, donde el próximo fin de semana
se medirán al Balonmano Sinfín. Un rival que, sobre el papel, parte como favorito, pero ante el
que Los Dólmenes buscará volver a dar la sorpresa y sumar a domicilio, como ya hicieran hace
algunas jornadas en Pontevedra frente al Cisne.
El Argüelles volverá a ser protagonista el sábado 14 de noviembre, cuando los de Vidal reciban
al Agustinos de Alicante, otro rival directo en la lucha por la permanencia. Una nueva
oportunidad para hacer valer el factor campo, sumar dos puntos importantes y continuar
avanzando hacia el objetivo de la salvación.




