Los obradores de Antequera encaran su campaña navideña

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Los obradores de la ciudad trabajan desde agosto en una campaña que une recetas centenarias, sabores nuevos y envíos a media Europa

Basta con caminar por el centro a primera hora de la mañana para darse cuenta. Antes de que se enciendan las luces y de que asomen los primeros belenes en los escaparates, Antequera ya anuncia la Navidad por el olfato. Huele a harina tostada, a canela, a almendra recién molida. Es un aroma que cualquier antequerano reconoce sin pensarlo, porque forma parte de la memoria de la ciudad. En el calendario faltan casi dos meses para Nochebuena. En los hornos, hace tiempo que es diciembre.

Una Navidad que empieza en verano

La paradoja forma parte del oficio. Mientras la ciudad aún disfrutaba de la Real Feria de Agosto, los obradores ya habían encendido los hornos. Delicias de Antequera arrancó el 10 de agosto; La Antequerana, como cada año, unos días antes de la feria, para atender a quienes visitan la ciudad en vacaciones. Desde finales de septiembre trabajan a pleno rendimiento, «y así seguiremos sin parar hasta diciembre», explican desde La Antequerana.

Delicias de Antequera calcula que esta temporada saldrán de su obrador unos 700.000 kilos de dulces. La Antequerana prefiere no hablar de cifras, pero afronta la campaña «con mucha ilusión» y con capacidad para abastecer sus tiendas de la ciudad y sus puntos de venta en toda España.

Recetas que no se tocan

Un mantecado es, en apariencia, poca cosa: harina, manteca, azúcar, algo de almendra o de canela. Pero la diferencia está en lo que no figura en la lista de ingredientes: el punto exacto del tostado, la paciencia, la receta que pasa de unas manos a otras.

En La Antequerana esa receta tiene fecha. Su mantecado doble de canela se elabora igual desde 1888 y sigue siendo el gran clásico y líder de ventas de la casa, acompañado por los polvorones gourmet de pistacho y de piñón y el hojaldre artesano. En Delicias de Antequera el trono es del polvorón de almendras superior, que supone más de la mitad de toda su producción. Completan el podio sus versiones bañadas en chocolate negro y en chocolate blanco.

Lo nuevo también cabe en la bandeja

La tradición deja sitio a la sorpresa. Delicias de Antequera estrena un mantecado de vino dulce de Málaga, que une dos sabores de la tierra en un mismo bocado, además de su alfajor supremo y un calendario de adviento para ir contando los días.

La Antequerana mantiene como gran apuesta el surtido vegano que lanzó la pasada campaña, pionero en el mercado con la certificación europea V-Label. Muchos de sus productos ya eran veganos por composición; solo faltaba certificarlo. La acogida ha sido muy buena, también fuera del público vegano, porque permite que toda la familia, «de los abuelos a los nietos», comparta la misma bandeja. Para regalar, la casa propone la Lata 135.º Aniversario, con una fotografía histórica de Antequera: una lata que, como tantas otras, se quedará en casa cuando los dulces se acaben.

Un pedazo de Antequera que viaja

Muchos antequeranos que viven lejos conocen bien el momento de abrir una caja llegada desde casa. Las tiendas online de los obradores hacen posible ese reencuentro: ambas envían a toda España y a Europa, y mucha gente las usa para regalar a familiares que quizá no puedan reunirse estas fiestas. Las redes sociales acortan aún más la distancia; con el surtido vegano, La Antequerana ha recibido infinidad de mensajes de agradecimiento. Aun así, la tradición manda, y estos dulces siguen llegando a tiendas de Málaga, Madrid, Barcelona, Galicia o Vitoria.

Dónde encontrarlos

La Antequerana tiene su obrador y tienda en calle Merecillas y otra tienda en el parque empresarial, con aparcamiento cómodo, abierta de lunes a viernes de 9 a 19 horas sin cerrar a mediodía. Delicias de Antequera abre todos los días en el polígono industrial (calle Río Guadalhorce, 4, centro Efebo, nave 8) y estrena tienda en el centro, en calle Alameda, 11, también abierta a diario y con degustación gratuita.

El sabor de lo que vuelve

Dentro de unas semanas se encenderá el alumbrado y las mesas volverán a vestirse con las bandejas de siempre. Pero la Navidad, en Antequera, no llega con las luces. Llega antes, cuando un día cualquiera de otoño el aire trae ese olor a canela y almendra tostada. Entonces la ciudad sabe que, un año más, las fiestas ya están en camino.

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