Fuente de Piedra se une por la sonrisa de Larissa

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Hay frases que un padre no olvida. La familia de Larissa las escucha todavía, con la misma nitidez que el día en que se las dijeron: los médicos y cirujanos del Hospital Materno Infantil de Málaga le explicaron que la situación de su hija no tenía precedente. Que en todos sus años de profesión, no habían visto un caso igual. La pequeña tenía poco más de un año entonces. Llevaba ya meses ingresada. Y lo que parecía un problema de reflujo desde el primer día de vida se había convertido en algo que los especialistas aún estaban tratando de entender.

Desde su nacimiento, el cuerpo de Larissa rechazaba el alimento. Lo que al principio parecía un problema digestivo tratable fue revelando, con el paso de los meses y las pruebas, una complejidad que los médicos no habían visto antes. Cada respuesta abría una nueva pregunta. Cada tratamiento dejaba al descubierto algo más que resolver. 

Larissa ha pasado por intervenciones y tratamientos que, uno tras otro, no han logrado que su sistema digestivo funcione. De momento, la nutrición llega por vía intravenosa mientras buscan una solución. El Hospital de La Paz de Madrid, centro de referencia nacional para casos de motilidad digestiva grave en niños, aparece como un posible destino. 

«La situación en la que está ella, nos han dicho sus médicos y sus cirujanos que no han visto un caso así nunca», comenta con un ápice de esperanza Luis Reyes, su padre.

En medio de todo, en esos meses en los que el hospital se ha convertido en el único mundo conocido, el personal de la planta 2 de Pediatría del Materno Infantil ha estado siempre ahí. No solo para tratar a Larissa, sino para acompañar a una familia que lleva mucho tiempo lejos de casa.

Médicos, enfermeros y auxiliares que conocen ya el nombre de la niña, sus gestos, sus días buenos y los que no lo son tanto. Personas que trabajan en turnos de 24 horas y que, según cuenta la familia, han ido mucho más allá de lo que exige su trabajo. Ese trato cercano, dicen, ha sido uno de los pilares que les ha permitido sostenerse.

 Meses de hospital, vida en pausa 

Luis habla de todo esto con una calma que cuesta mucho construir. La que se aprende cuando no queda otra opción que seguir. Él y su mujer llevan meses sin salir del entorno del hospital, y los dos perdieron sus empleos durante este tiempo.Y también está Candela, la hermana de Larissa, una niña de tres años que tuvo que cambiar de colegio y de vida. 

La familia está partida en dos: el hospital y el pueblo. La Fundación Ronald McDonald les facilita alojamiento junto al Materno Infantil, uno de los pocos apoyos estables que tienen en Málaga.

Ante esta situación desesperada, los vecinos de Fuente de Piedra no han dudado en organizar un evento benéfico por iniciativa propia. Luis aclara que no lo pidieron, que no andaban buscando ese tipo de ayuda. Pero que, una vez que el pueblo tomó la decisión, lo recaudado irá íntegro para Larissa. 

Una petición concreta: difundir y conectar 

La madre de la pequeña creó la página Sonrisas de Larissa en redes sociales para encontrar a alguien que pudiera decirles que ha visto algo parecido. Un médico, una familia, un tratamiento. Cualquier hilo puede abrir una puerta. 

«Mi mujer decidió crear una página para ver si encontrábamos a alguien con más o menos el mismo problema que ella, para ver si podíamos buscar alguna solución más», explica Luis. 

La familia no sabe cuándo volverán a casa. No saben cuándo Larissa podrá comer como cualquier otra niña. Lo que sí saben es que van a seguir buscando. Cada persona que comparte la historia de Larissa es un hilo más en la red que su familia está tejiendo. Una red hecha de vecinos, de médicos, de desconocidos que un día verán su historia y reconocerán algo. Esa red ya existe. Solo necesita crecer un poco más. 

 

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