Su amor por los juegos de mesa llevó a los antequeranos Carmelo, Miguel Ángel y Macarena a constituir la asociación Ludus Lab con el fin de divulgar esta cultura popular

A raíz de la pandemia, los juegos de mesa se han configurado como una gran alternativa de ocio y entretenimiento, pero en Antequera ya había cierto potencial con anterioridad. Y es que su pasión por los ‘board games’ llevó a Carmelo González, Macarena Berdugo y Miguel Ángel González a constituir la asociación Ludus Lab con el objetivo de fomentar esta forma de cultura popular entre el resto de la población.

Estos tres jóvenes antequeranos han querido poner en valor su mayor afición. Su principal escaparate y fuente de repercusión son las redes sociales, sobre todo Instagram, donde hacen todo tipo de reviews y labores de divulgación. Además, cuentan con una sección semanal en directo en la que participan autores, ilustradores, editores y personalidades del sector en una especie de ‘Late Night’ sobre juegos de mesa.

Por otro lado, organizan jornadas lúdicas en la Casa de la Juventud del Ayuntamiento, aunque sus primeros experimentos fueron en la tienda ‘War and Magic Store’ de la ciudad. Cuando estos encuentros empezaron a tener aceptación, el grupo pasó de llevar juegos de sus propias ludotecas a recibir y colaborar con las editoriales que a día de hoy le siguen proporcionando nuevos lanzamientos. «Cuando vienes a nuestras jornadas, hay veces que incluso estás jugando a juegos que todavía no han salido al mercado», explica Carmelo, uno de los integrantes de Ludus Lab.

Entre sus propias colecciones y el material cedido, la asociación reúne actualmente en torno a 900 juegos de mesa. La mayoría son novedades de los últimos años, aunque todavía conservan algún clásico.

Desde la pandemia mantienen una sección semanal en directo en la que participan autores, ilustradores y demás personalidades del sector en una especie de ‘Late Night’

Además de los juegos que reciben, estos tres aficionados siguen ampliando su colección, aunque ahora son más selectivos según sus preferencias ante el auge del sector. «Hace tiempo era más asequible ir comprando los lanzamientos, pero en los últimos años el mercado de los juegos de mesa ha crecido un montón en nuestro país. Hay meses que salen 30 o 40 novedades, y lo cierto es que los precios no suelen ser muy accesibles. El más barato va desde los diez euros hasta el más caro que puede costar perfectamente doscientos euros», cuenta.

Aunque la cultura de los juegos de mesa ha venido aumentando paulatinamente año tras año, el obligado confinamiento disparó su consumo en España. «Mucha gente descubrió los juegos de mesa gracias a pasar tantas horas en casa». Una costumbre que en España ha surgido relativamente hace poco tiempo, «como los cafés con juegos de mesa», lleva años afianzada y popularizada entre todo tipo de público en países como Alemania o Francia. «Aún nos queda bastante para alcanzar ese nivel de aceptación de los juegos de mesa como cultura popular, pero la cosa va por muy buen camino» asegura.

De hecho, ya hay juegos fabricados en España que empiezan a tener repercusión en el extranjero. «A principios del 2.000 teníamos que pedir muchos juegos de fuera, ahora solo con los que sacan en español no damos abasto».

Con sus más de 800 juegos, hacen jornadas nocturnas y reseñas por redes sociales

En este sentido, Carmelo destaca que detrás de un juego de mesa «hay mucho curro, solo el diseño industrial requiere un gran trabajo detrás. Desde la elección de la temática, la mecánica, la ilustración o la fabricación de los componentes, hasta la creación de una edición jugable con un reglamento entretenido para todo tipo de edades», señala.

En un mundo imperado por las nuevas tecnologías en nuestro día a día, los juegos de mesa aportan muchos beneficios y desarrollan muchas cualidades. «Los juegos de mesa sirven mucho más que para divertirse y echar un rato de risa con los amigos. Mientras que las nuevas tecnologías nos individualizan demasiado, el estar todos sentados alrededor de una mesa nos permite socializar e interactuar con el resto de personas, el no perder las relaciones humanas. Aun así, hay muchos juegos que ya implementan las nuevas tecnologías, por lo que tampoco hay que enfrentarlos», indica.

Pero las funciones de los juegos de mesa van mucho más allá, ya que su uso se está expandiendo a ámbitos tan importantes como la educación o se están utilizando como método de terapia. «Fomentan un montón de cosas, desde lo más básico que es aprender a perder, hasta llegar a estrechar la relación entre padres e hijos o profesores y alumnos», ejemplifica.

Los amigos de Ludus Lab esperan que la comunidad siga creciendo, siendo uno de sus objetivos ampliar los miembros de la asociación para poder llegar a organizar un evento de mayor calado a pie de calle.

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