Una responsabilidad compartida
Un comportamiento responsable, procurando no encender fuego en el campo ni realizar actividades que puedan derivar en un incendio cuando exista riesgo, es la mejor medida para evitar los incendios forestales. Éstos, además de constituir un problema medioambiental muy grave, pueden ocasionar situaciones de riesgo para las personas y sus bienes. Por eso, si observa un incendio forestal o una columna de humo dentro del monte, Así es importante avisar lo más rápidamente posible al 112. Recuerda que en época de peligro medio y alto está prohibido hacer fuego. 
Medidas de prevención
Como norma general, en caso de condiciones meteorológicas que favorezcan la propagación de incendios (días de elevadas temperaturas, sequía prolongada y viento) hay que abstenerse de encender fuego con cualquier finalidad. Entre las medidas de prevención que se pueden adoptar, conviene recordar algunas que, aunque parezcan conocidas, tienden a olvidarse con frecuencia, y así tener la precaución de:
Si se va de viaje, excursión o de acampada por un terreno forestal:
No encender hogueras para ningún uso (cocinar, calentarse, etc. ). Tenga en cuenta que, en general, está prohibido el uso del fuego en cualquier zona forestal. Solamente se autoriza su uso en zonas y épocas muy determinadas (áreas recreativas acondicionadas específicamente para ello y fuera de la época de sequía o peligro que varían según las condiciones meteorológicas). Aún en zonas autorizadas, asegúrese de que está permitido y, en caso positivo, tenga un cuidado especial al apagarlo, asegurándose que no quede ningún rescoldo que lo pueda reavivar y con ello iniciar un incendio.
No dejar hogueras o lámparas encendidas y desatendidas.
Apagar bien las cerillas y cigarrillos y no tirarlos por las ventanillas del coche.
No abandonar en el campo botellas, objetos de cristal o basuras que puedan provocar o favorecer el incendio.
Si va a quemar rastrojos o restos vegetales:
Solicitar la autorización necesaria y seguir al pie de la letra las condiciones indicadas, en el permiso. Contacte con la Oficina de Atención Ciudadana del Ayuntamiento, donde podrá solicitar la autorización correspondiente. 
No hacerlo en días de viento fuerte y/o de sequía acusada.
Vigilar la quema y no irse hasta que esté seguro de que está totalmente apagada, revisando bien los rescoldos.
Cuidar el uso de maquinaria y equipos en los montes cuyo funcionamiento genere deflagración, chispas o descargas eléctricas.
Si vive en una casa de campo o en una urbanización ubicada cerca o en un terreno forestal
Conozca las posibles vías de evacuación existentes.
No queme hojas u otros restos sin autorización y siempre evitando los días de calor, viento y/o de sequía acusada.
Recuerde que las líneas de suministro eléctrico deben ir por fajas cortafuegos de 3 m. de anchura, limpias de vegetación y sin que ésta se aproxime a los cables. Solicite su limpieza a la compañía suministradora o denuncie aquellas situaciones de riesgo que detecte.
Evite los basureros eventuales e incontrolados.
Medidas de autoprotección
El conocer el entorno y los riesgos con los que puede encontrarse, ayuda a tomar medidas para evitar que dichos riesgos se produzcan.
Por eso, en épocas de riesgo de incendio, para adentrarse en el monte es necesario conocer bien el terreno, las vías de comunicación y caminos alternativos y procurar caminar siempre por zonas de gran visibilidad.
Si inevitable e inesperadamente se encuentra en las proximidades de un incendio 
Avise urgentemente al 112 o autoridad más cercana y actúa según te indiquen.
Si el fuego es pequeño, trate de apagarlo usando agua, ramas o tierra sobre la base de las llamas. Tras sofocar el fuego, tapa las brasas y limpia de ramas sus alrededores.
Si le sorprende el fuego, aléjese en dirección opuesta al humo. Respire por la nariz procurando cubrirla con un trapo mojado.
No busque refugio en vaguadas profundas y huya siempre cuesta abajo, el fuego sube ladera arriba como por una chimenea, o en dirección perpendicular al avance del fuego, por eso. De ninguna manera intente escapar ladera arriba por delante del fuego cuando éste ascienda por ella.
No intente cruzar las llamas, puede quedar atrapado. Si no hay más salida, cruze donde el frente sea más débil.
Si el fuego le alcanza, sitúese en la zona ya quemada siempre a espaldas del viento dominante.
Si se prende la ropa, no corra: échese a rodar sobre el suelo y, si tiene una manta, cúbrase con ella, el fuego se extinguirá por falta de aire.
El personal profesional de extinción está altamente cualificado y físicamente preparado. 
Así que, si tiene intención de colaborar en las tareas de extinción, póngase en contacto con los profesionales responsables de la extinción (bomberos, agentes forestales, etc) lo cuales le asignarán las tareas más acordes a su persona y siga siempre sus instrucciones.
Nunca trabaje aisladamente o por su cuenta. Además de ponerse en peligro, podría comprometer las labores y estrategias de extinción.
No arroje agua a los cables eléctricos.
Cuando un medio aéreo va a lanzar agua, debe retirarse de su trayectoria, evitando que le alcance la descarga.
Extreme todos los cuidados. Su vida vale mucho.
Si vive en una casa de campo o en una urbanización:
Mantenga limpios de hierba o maleza los caminos de acceso a las viviendas, incluyendo las cunetas de los mismos.
Evite en los jardines o parcelas la acumulación de vegetación seca u otros restos que ayuden a la propagación del incendio, ejecutando las tareas de limpieza correspondientes.
Mantenga limpios los tejados de materiales combustibles (hojas, ramas, etc) y evite que las ramas dominen las edificaciones o se acerquen a menos de 3 metros de una chimenea. Lo ideal es que alrededor de cada edificio exista una faja de 10 m. de anchura en la que se elimine toda la vegetación inflamable.
Los tejados y fachadas de las casas deben ser de material resistente al fuego. Las fachadas de madera deben de tener tratamiento ignifugante y las chimeneas de las casas deberían llevar matachispas.
Es conveniente, y en muchos casos obligatorio, la separación de la urbanización del monte con una faja de 25 m. de anchura, limpia de vegetación. Dicha faja puede llevar un camino o carretera perimetral.
También es conveniente que se actúe en la zona forestal contigua a la faja de seguridad, con desbroces y poda del arbolado hasta 3 m de altura como mínimo y con anchuras de trabajo también de 25 m.
Exija a su «Comunidad de Vecinos o Propietarios» la elaboración y mantenimiento de un «Plan de Autoprotección de Incendios Forestales» para su Urbanización.
Recuerde
Las medidas de prevención ayudan a reducir el daño que puede derivarse de los desastres.
En caso de emergencia, conocer algunas pautas de autoprotección, ayuda a tomar decisiones que pueden favorecer tanto su seguridad como la de los demás.